El Abierto de Estados Unidos vivió una jornada cargada de figuras y recuerdos, con el regreso de Roger Federer a Nueva York para una exhibición que funcionó, en los hechos, como la despedida que nunca tuvo en forma oficial

Ovación en Flushing Meadows

Unas 23.000 personas colmaron el Arthur Ashe y lo recibieron de pie. Federer ingresó entre aplausos propios y ajenos, mientras la pantalla repasaba algunos de sus mejores golpes en el torneo, donde ganó cinco títulos consecutivos

El suizo compartió cancha con Andy Roddick, uno de sus grandes rivales en el circuito, en un duelo acompañado por otras figuras como Anna Wintour y James Blake en el rol de presentadores. También estuvieron presentes Serena Williams, Mirka Vavrinec, sus hijos y sus padres, en una postal que evocó viejos tiempos

Un adiós sin vuelta atrás

Federer, ganador de 20 torneos de Grand Slam, recordó que su última aparición en Flushing Meadows había sido en 2019, cuando cayó ante Grigor Dimitrov en cuartos de final. Las lesiones le impidieron regresar después, antes de cerrar su carrera en la Laver Cup de 2022

Durante la jornada, además, descartó de manera categórica cualquier posibilidad de volver al circuito profesional. Dijo que su cuerpo ya no responde para esa exigencia y que hoy disfruta mirando el tenis desde otro lugar

La exhibición terminó con un set ganado por Federer por 6-3, un cierre simple para una escena más emotiva que competitiva. El público lo despidió otra vez de pie, esta vez con la certeza de que no habrá regreso