Francisco Prado encontró en las artes marciales el camino que no había hallado en el fútbol. Nacido en San Lorenzo, Santa Fe, el 16 de junio de 2002, comenzó con karate y taekwondo antes de incorporarse al MMA a los 14 años

Desde chico sentía atracción por las peleas, aunque durante su adolescencia llegó a enfrentarse en la escuela, en la calle y en boliches. Con el tiempo entendió que esa conducta podía haber terminado mal. Hoy transmite un mensaje distinto: quien quiera pelear debe hacerlo en un gimnasio y bajo reglas

Trabajo, sacrificio y un viaje decisivo

Para sostener su preparación y concretar el objetivo de competir en el exterior, Prado realizó distintos trabajos. Ayudó a su padre con mudanzas, vendió carbón y remeras, trabajó en un supermercado y también en una videoteca

Mientras otros jóvenes ahorraban para comprar un auto, él juntaba dinero para irse del país. Después de terminar la escuela, viajó a Río de Janeiro durante la pandemia y se instaló en un gimnasio. Allí compartió una habitación con otros siete compañeros

La experiencia estuvo marcada por los miedos y la incertidumbre, pero también por la ayuda de sus compañeros y por una fuerte convicción personal. Ese período le permitió crecer dentro y fuera del deporte

El llamado que cambió su carrera

Al regresar a la Argentina, continuó su formación junto a Esteban Ribovics, en Córdoba, y Kevin “Chino” Vallejos, en Mar del Plata. Luego compitió en el circuito sudamericano de MMA y se consagró campeón del torneo Samurai Fight House

Después de esa actuación recibió una convocatoria directa de UFC para pelear en Australia. El aviso llegó apenas cuatro semanas antes, pero el debut se convirtió en uno de los momentos más importantes de su vida

Prado todavía recuerda la presentación en el octágono y el anuncio de su procedencia, San Lorenzo, Santa Fe. Para él, aquella escena representó la confirmación de un sueño que durante mucho tiempo había parecido lejano

Un nuevo desafío frente a Ismael Bonfim

Radicado en Boca Ratón, Estados Unidos, el santafesino se prepara para su sexto combate en UFC. Este sábado enfrentará al brasileño Ismael Bonfim en el UFC Fight Night de Las Vegas

Originalmente iba a medirse con otro rival, pero una lesión modificó los planes. Hace unas cinco semanas recibió la confirmación de que enfrentaría a Bonfim y tuvo que ajustar su estrategia

Prado considera que el estilo de su próximo adversario puede favorecerlo, ya que espera una pelea de pie y con intercambio. Asegura que llega con mucha energía, sin lesiones y con una preparación más exigente que nunca

El argentino se define como un luchador completo, pero también destaca características que asocia con su identidad: corazón, garra y pasión. Su objetivo es sostener ese espíritu dentro de la jaula y buscar una nueva victoria en la principal organización de artes marciales mixtas

La familia como respaldo

Prado atribuye buena parte de su recorrido al apoyo de sus padres y sus hermanos. Recuerda que su padre terminaba tarde de trabajar y aun así lo pasaba a buscar por el gimnasio, mientras el resto de la familia resignaba tiempo y actividades para acompañar su entrenamiento

También reconoce que la llegada de su hija Pilar transformó su vida. Junto con su esposa, Nicole, intenta combinar la paternidad con las exigencias del alto rendimiento. La niña suele acompañarlo al gimnasio y verlo entrenar

Su rutina comienza temprano de lunes a sábado, incluye varias horas de entrenamiento, descanso y una nueva sesión física. Los domingos los reserva para compartir con su mujer y su hija

Después de haber vendido carbón, trabajado en múltiples oficios y dormido en un gimnasio de Brasil, Francisco Prado vive como profesional la carrera que imaginó desde adolescente. Ahora busca que su próximo combate sea otro paso en ese recorrido