Franco Mastantuono tuvo un debut amargo en la Serie A. El argentino, de 19 años, jugó desde el inicio en la goleada por 4-0 que Fiorentina sufrió ante Roma y cerró la noche con una imagen de fastidio tras el último gol del local
Un estreno con enojo
La reacción llegó a los 85 minutos, cuando Niccolò Pisilli marcó el tanto que selló el resultado. Entonces, las cámaras enfocaron al ex River, que tomó una botella de agua y la arrojó con fuerza contra el piso
Mastantuono había sido elegido como titular por Fabio Grosso. Se movió como mediapunta, con tendencia a cerrarse desde la derecha hacia el centro, y también debió retroceder por el dominio de Roma
Participación irregular en el juego
En el primer tiempo le costó entrar en contacto con la pelota. Su primera acción clara en el área rival llegó a los 21 minutos, cuando apareció como centrodelantero, cayó mientras era marcado y no logró rematar
Más tarde, envió un centro que terminó en un cabezazo de Drăgușin controlado por Mile Svilar. Ya en el complemento mostró una versión más activa: avanzó, superó a varios rivales y consiguió una falta que derivó en la amonestación de Manu Koné
Roma marcó la diferencia
El partido se definió por la conexión entre Paulo Dybala y Donyell Malen. El neerlandés anotó los tres goles de Roma y todos nacieron de asistencias del cordobés
Dybala también fue protagonista como organizador, se hizo cargo de las pelotas detenidas y generó peligro con su gambeta. A los 33 minutos del segundo tiempo salió ovacionado por los hinchas, y luego Gian Piero Gasperini lo elogió al señalarlo como una pieza clave para aspirar a más
Después del tercer gol local, Grosso reemplazó a Mastantuono por Moise Kean. El argentino ya había mostrado bronca al sentarse en el banco y volvió a evidenciar su frustración con el 4-0 final
El volante ofensivo pertenece a Real Madrid y fue cedido a Fiorentina para esta temporada. Antes de su presentación oficial había dicho que quería hacer historia en el club, donde jugaron varios argentinos como Gabriel Batistuta, Daniel Bertoni, Abel Balbo y Germán Pezzella