El 12 de octubre de 1996, Hindú y Atlético del Rosario se consagraron campeones del rugby de Buenos Aires. Para el conjunto de Don Torcuato, aquella jornada significó mucho más que su primer título: fue el punto de partida de una etapa de dominio que lo convirtió en el equipo más ganador de las últimas tres décadas

Treinta años después, Hindú acumula 22 campeonatos de Primera: 11 torneos de la URBA y 11 Nacionales de Clubes. También conquistó seis ediciones del Seven de la URBA y celebró títulos juveniles con las camadas de 1980, 1985, 1992, 1993 y 1995/1996

El último fin de semana, el equipo derrotó 40-10 a Regatas y quedó a un punto de clasificarse para las semifinales del Top 14. Desde la creación de este formato, en 1998, es el club que más veces terminó entre los cuatro mejores

El campeonato que cambió la historia

La temporada de 1996 fue la primera organizada por la Unión de Rugby de Buenos Aires, creada después de la separación del rugby porteño de la Unión Argentina de Rugby. Participaron 36 equipos, divididos en tres zonas durante la etapa inicial, antes de que los 12 mejores avanzaran a la Zona Campeonato

La Plata Rugby llegaba como defensor del título, pero Hindú comenzó a mostrar señales de su potencial. En mayo, visitó a Banco Hipotecario en Villa Celina y consiguió la mayor goleada registrada hasta entonces en la máxima categoría bonaerense: ganó 119-12, apoyó 18 tries y estableció una marca histórica

En ese partido debutaron Tomás Solari y Hernán Senillosa. Solari marcó siete tries y Senillosa sumó cuatro. También fue titular Pablo Garretón, ex capitán de Los Pumas, quien había llegado a Buenos Aires para realizar su residencia médica en neurocirugía

Hindú terminó segundo en la Zona C, con 20 puntos, producto de diez victorias y una derrota. En la instancia decisiva superó a San Martín y al SIC, perdió frente al CASI, y luego venció a La Plata, Buenos Aires, Olivos, Los Matreros, Belgrano, Alumni y Regatas

Los triunfos finales le permitieron alcanzar a Atlético del Rosario en la cima, ambos con 18 puntos, nueve victorias y dos caídas. En el partido decisivo, Tomás Solari y Santiago Amaya marcaron los tries de Hindú, mientras que Gonzalo Quesada aportó tres penales

Solari, llegado desde Río Negro en 1995, terminó como máximo tryman del torneo con 27 conquistas, la segunda mejor cifra de la historia de la competencia

El título compartido con Atlético del Rosario

La consagración de Atlético del Rosario tuvo un desenlace dramático. En el partido ante San Martín, el equipo rosarino perdía 30-27 cuando, durante el descuento, Pablo Oria culminó una acción iniciada con un scrum robado por el capitán Federico Risler y continuada por Octavio Bartolucci

El try de Oria selló el triunfo por 32-30. Atlético finalizó la campaña con 19 victorias y tres derrotas, 778 puntos anotados y 408 recibidos. Entre sus principales figuras estuvieron Gabriel Estellés, Mauro Cingolani, Fernando Marchiaro, Leonardo Roldán, Emiliano Bergamaschi, Leandro Lobrauco, Federico Todeschini, Jorge Belotti, José Orengo, Iván Macat y Mario Gerosa

Para Plaza, uno de los cinco clubes fundadores del rugby argentino, el festejo llegó después de 61 años. Sus títulos anteriores habían sido en 1905, 1906 y 1935. Para Hindú, en cambio, fue la primera corona en 74 años de historia vinculada con el rugby

Una identidad construida con paciencia

El campeonato no surgió de manera repentina. Hindú había atravesado varios descensos y regresos entre Primera y Segunda División, incluido el duro desempate perdido ante Newman en 1986

En 1992, bajo la conducción de José Javier “Tito” Fernández y Carlos Suárez, ganó el torneo de Segunda con 18 triunfos y cuatro derrotas. Al volver a la máxima categoría, el 25 de mayo de 1993 derrotó 25-23 a Alumni, que estrenaba su tetracampeonato obtenido entre 1989 y 1992

Hindú terminó segundo en 1993, detrás del SIC, y cuarto en 1994 y 1995. Antes también había sido tercero en 1953 y 1981. Una gira por Sudáfrica, previa a la temporada de 1996, terminó de consolidar el estilo que marcaría al club: presión física, velocidad y circulación constante de la pelota

Fernández, llegado desde Deportiva Francesa en 1983, había jugado apenas cuatro partidos en el equipo superior antes de dedicarse a la formación de juveniles. Con el tiempo se convirtió en una figura central de la identidad de Hindú y continuó ligado al club cuando su hijo Santiago asumió como entrenador principal

El elefante que se volvió símbolo

Durante los festejos del título de 1996 hubo espectáculos circenses y malabaristas. En medio de la celebración, Juan José “Negro” Fernández Miranda observó que faltaba un elemento asociado con el escudo histórico del club: un elefante blanco

La idea quedó instalada entre los hinchas. Diez años más tarde, durante la entrada en calor de la final de la URBA ante Alumni, la agrupación “La 26” apareció en el Club Newman con un elefante de tamaño real construido en fibra de vidrio por el artista Fernando Pugliese, fallecido en 2021

Aquel 28 de octubre de 2006, Hindú ganó su tercera corona de la URBA, el primero de cuatro títulos consecutivos, y el elefante hizo su primera aparición pública en una celebración del club. Desde entonces, el ritual se convirtió en una de las imágenes más reconocibles del rugby de Don Torcuato

Un club arraigado en Don Torcuato

El crecimiento deportivo transformó la relación entre Hindú y la ciudad. Sus colores celeste y amarillo pasaron a formar parte de la vida cotidiana de la comunidad, mientras el club llegó a contar con 2300 socios

El juego también dejó una marca propia. La intensidad, la dinámica y la velocidad se combinaron con una fuerte pertenencia. Desde afuera de la cancha, la voz de Fernández ordenaba el ritmo; adentro, varias generaciones de jugadores sostuvieron una misma manera de entender el rugby

Rodolfo “Michingo” O’Reilly también tuvo un papel decisivo en esa construcción. Fue entrenador de Hindú entre 1969 y 1972, cuando el equipo todavía competía en Segunda División. Como la cancha de Don Torcuato no tenía iluminación, los entrenamientos se realizaban en distintos puntos de la ciudad, desde el Velódromo y el circuito KDT hasta Parque Chacabuco, River, GEBA y la sede del CASI

O’Reilly pidió entonces que los jugadores estacionaran sus autos frente al campo y utilizaran los faros para iluminar las prácticas. También insistió en que el club debía instalarse definitivamente en Don Torcuato. Con el tiempo, los jugadores y sus familias comenzaron a vivir cerca de la institución, fortaleciendo un vínculo que todavía se mantiene

De una obra escolar a una institución centenaria

Hindú nació el 10 de septiembre de 1919, cuando alumnos de 17 años del quinto año B del Colegio La Salle formaron La Troupe Hindustánica para representar una obra y recaudar fondos con fines benéficos

La convivencia entre aquellos jóvenes los llevó a crear una entidad deportiva. La primera sede funcionó en la calle Progreso, actualmente Pedro Echagüe 1760, sobre terrenos cedidos por Francisco Borgonovo y la familia Badino. Allí comenzaron con un ring de boxeo y una cancha de básquetbol

El rugby se incorporó el 8 de noviembre de 1921, con jugadores provenientes del disuelto Club Huemac. La afiliación a la entonces The River Plate Rugby Union fue aprobada el 24 de abril de 1922. En su primer torneo oficial, Hindú disputó 14 partidos y no marcó puntos

En 1924 consiguió su primer logro al vencer 6-0 a CUBA en el desempate del Torneo Eliminación de Segunda. Un año más tarde llegó a Primera División. En 1927, durante la gira de los Lions, Carlos Derkheim y Salvador Müller se convirtieron en los primeros jugadores de Hindú en vestir la camiseta de Los Pumas

En 1945, el club ganó el Torneo Eliminación de Primera al derrotar 9-3 a Obras Sanitarias. En 1938, Francisco Borgonovo había adquirido los terrenos de Don Torcuato, aunque el rugby recién comenzó a practicarse allí en 1947

Durante la década de 1960, Jorge “el Tío” Comotto ayudó a consolidar el espíritu de la institución. En esos años se formaron equipos juveniles con jugadores como Carlos Firpo, Juan José Fernández Miranda, Julio Dhers y Miguel Ángel Ostiglia. También se sumó Emilio Domínguez, integrante del equipo de Pucará que había vencido a Irlanda en 1952

La historia continúa ahora con la tercera generación de muchas familias. En Don Torcuato, los nuevos jugadores reciben un legado construido durante más de un siglo y siguen agregando capítulos a la larga historia de Hindú