La final del Clausura 2026 entre Pumas y Cruz Azul dejó una herida en César “Chino” Huerta. Mientras jugaba en el Anderlecht, el atacante siguió el partido con la angustia de un aficionado más y confesó que aquella noche lo marcó de manera especial

Huerta admitió que esperaba el título universitario y que el desenlace le dolió por el vínculo que mantiene con el club. Para él, no fue sólo una derrota deportiva: también significó una espina personal que reforzó su compromiso con Pumas

Una cuenta pendiente con la afición

El delantero explicó que sintió la necesidad de regresar para corresponderle a la institución. Considera que Pumas le dio confianza, identidad y proyección, por lo que entiende su retorno como una forma de devolver esa apuesta dentro del campo

En esta nueva etapa portará el dorsal 10, un número cargado de simbolismo en el Club Universidad Nacional. Huerta lo asume como una responsabilidad y como una señal del rol que espera tener en el equipo

Camino al Tri

El atacante también subrayó que su paso por Pumas fue clave en su crecimiento y en su salto hacia la Selección Mexicana. Sabe que rendir en Liga MX será determinante para mantenerse en la pelea por un lugar en el proyecto nacional rumbo al Mundial 2030

Para Huerta, cada partido en Ciudad Universitaria será también una oportunidad de transformar aquella frustración en liderazgo y protagonismo