River atraviesa una caída profunda. Perdió partidos clave, quedó afuera de la Copa Argentina y de la Copa Sudamericana, no figura entre los primeros puestos del torneo Clausura y su presente tampoco le alcanza para proyectarse con tranquilidad hacia el futuro inmediato
La renuncia de Eduardo Coudet abrió una nueva etapa de emergencia. Leonardo Ponzio, hasta ahora vinculado al área institucional y deportiva del club, tomó el mando de manera interina con un desafío enorme: conducir un plantel cotizado en unos 150 millones de dólares y devolverle competitividad a un equipo que acumula tropiezos
Un cambio con modales, pero sin alivio
En River, las salidas suelen quedar envueltas en gestos de cortesía pública. Esta vez no fue distinto. Hubo conferencia, agradecimientos y una despedida ordenada, aunque el clima interno estuvo lejos de la calma. La imagen no alcanzó para disimular la crisis deportiva de fondo
Coudet dirigió 27 partidos, con 13 triunfos, 6 empates y 8 derrotas. Su ciclo duró 176 días y terminó tras una seguidilla de resultados y sensaciones negativas que erosionaron el respaldo. Del otro lado, Ponzio asume sin experiencia previa como entrenador principal, pero con el peso simbólico de ser uno de los grandes referentes de la era reciente del club
Un plantel valioso, una respuesta pendiente
El equipo cuenta con futbolistas de jerarquía y con incorporaciones importantes, entre ellas Ángel Correa, Thiago Almada y Nicolás Otamendi. Sin embargo, el rendimiento colectivo no estuvo a la altura de la inversión ni de la expectativa
Mientras se multiplican los nombres para el banco en el mediano plazo, River intenta recomponerse en medio de la presión, la desconfianza y el desgaste. La reconstrucción ya empezó, aunque el margen es cada vez más corto
El presente obliga a reaccionar rápido. 2026 todavía no terminó, pero para River ya dejó de ser un año cómodo. El próximo paso dependerá de si este plantel logra recuperar identidad, resultados y convicción