Una sequía que ya cambió de generación

Compararlo con el Independiente de las grandes conquistas ya no alcanza. La distancia con aquella etapa es enorme y, en el plano local, la espera se estira hasta rozar los 24 años sin un campeonato argentino

En ese recorrido, el club atravesó 61 competencias domésticas sin dar la vuelta olímpica: 38 torneos, 6 copas y 13 ediciones de Copa Argentina en las que nunca superó los cuartos de final. En el medio hubo dos Sudamericanas, pero fueron alivios aislados dentro de una racha demasiado extensa

Entrenadores que triunfaron lejos de Avellaneda

Desde el último título local, conseguido por Américo Gallego en 2002, pasaron 26 entrenadores sin contar interinatos. La mayoría había sido campeón en otros clubes o volvió a serlo después

Julio Falcioni ganó en Banfield y Boca; Pedro Troglio en Cerro Porteño y Olimpia; Claudio Borghi en Argentinos; Daniel Garnero acumuló ocho trofeos en Paraguay; Antonio Mohamed festejó en México; Ramón Díaz sumó títulos en Arabia Saudita y en Corinthians; Ariel Holan coronó en Universidad Católica; Eduardo Domínguez repitió su recorrido ganador; Ricardo Zielinski llegó a la banca con el respaldo de su título en Belgrano

También hubo casos como Jorge Almirón, Gabriel Milito, Omar De Felippe, Mauricio Pellegrino y Sebastián Beccacece, todos con éxitos en otros contextos. El dato refuerza una idea incómoda: el problema no fue la falta de nombres ni de variantes, sino la incapacidad de convertir ese recambio en resultados estables

La crisis también fue institucional

La caída no se explica por una sola decisión. Hubo desorden financiero, descuido de las divisiones juveniles, compras costosas que no rindieron y refuerzos incorporados para tapar deudas anteriores. A eso se sumaron los años en que la conducción del club quedó atravesada por la política y por internas que debilitaron aún más la gestión

La ruptura institucional se volvió visible cuando Fabián Doman renunció apenas seis meses después de ganar las elecciones y Juan Marconi dejó su cargo tres meses más tarde, mientras la estructura seguía funcionando como si nada hubiera pasado

Quinteros, el plantel y la sensación de ciclo cerrado

Gustavo Quinteros hizo pública su incomodidad por la falta de refuerzos. Tenía motivos: el plantel quedó tan corto que, con dos lesionados, el banco frente a Atlético Tucumán se completó con cinco juveniles con escasa experiencia

Además, las declaraciones de Iván Marcone durante y después de ese partido dejaron la impresión de una relación desgastada entre el grupo y el entrenador. Con ese escenario y con los antecedentes recientes del club, el ciclo parecía agotado

En Independiente, un error pesa más. Una derrota borra una racha, una eliminación retumba y cualquier tropiezo se amplifica. En un fútbol que reparte títulos a muchos, la frustración de un grande sin coronas se vuelve todavía más dura. Ese es el presente del club de Avellaneda