Independiente encontró en La Fortaleza una victoria necesaria: superó 3-1 a Lanús, cortó una serie negativa y volvió a acomodarse en el torneo Clausura en una tarde marcada por los errores ajenos, la presión alta y los travesaños
El desarrollo estuvo condicionado desde el inicio por un Lanús más claro con la pelota y un Independiente todavía frágil en la transición de su conducción técnica, con Carlos Matheu al mando de manera interina y Jadson Viera observando desde un palco
Los travesaños abrieron el partido
Antes del primer gol, el encuentro tuvo una secuencia insólita de remates en los palos. Lanús estuvo cerca con un tiro de Ramiro Carrera y otro de Dylan Aquino, pero también Independiente rozó la ventaja en una jugada larga que terminó con Lautaro Millán empujando la pelota al gol tras varios rebotes
Ese 1-0 cambió el pulso del duelo. Apenas comenzado el segundo tiempo, el Rojo presionó arriba, Nahuel Losada falló en la salida y Millán aprovechó el error para marcar el segundo y firmar su tarde más destacada
Lanús reaccionó, pero no le alcanzó
El descuento de Allan Wlk devolvió a Lanús al partido y obligó a Independiente a resistir. Durante varios minutos, el local empujó con intensidad y exigió a Rodrigo Rey, que respondió bien ante tiros libres y mano a mano para sostener la ventaja
El Rojo sufrió más de lo que controló, pero se sostuvo con el aporte de Iván Marcone, Kevin Lomónaco y el debut como titular del zurdo Juan Miguel Arrayago, de 17 años. Ya en el descuento, Maximiliano Gutiérrez selló el 3-1 definitivo y cerró una victoria que le devuelve aire a Independiente
Lanús dejó una buena imagen por tramos, aunque pagó caro sus fallas en ambas áreas. Independiente, en cambio, se llevó un triunfo que vale por el resultado y por el alivio que le da a un ciclo en transición