Jeremy Gohier mide 2,31 metros, pesa 110 kilos y todavía sigue creciendo. A sus 15 años, el adolescente de Laval, Quebec, se convirtió en una de las apariciones más llamativas del básquet juvenil por una mezcla difícil de ignorar: tamaño, coordinación y una proyección que despierta expectativas en varios frentes

Un cuerpo fuera de escala, una vida cotidiana difícil

Su desarrollo físico llamó la atención desde muy chico. A los dos años ya medía 1,20 metros y a los nueve estaba cerca de 1,70. Tras estudios médicos, se descartó el gigantismo y se concluyó que su caso responde a una familia de personas altas. Su padre mide 1,83 metros y su madre, 1,70

Lejos de ser solo una ventaja deportiva, su altura también le complica la rutina. Necesita ropa a medida y convive con las miradas constantes. Él mismo admitió que a veces preferiría pasar inadvertido, aunque no cambiaría su físico si eso le permite jugar al básquet

Del karate al radar internacional

No llegó al básquet por un plan pensado para explotar su estatura. Empezó a practicarlo después del cierre de la escuela de karate a la que asistía en su barrio. Su madre buscó otra actividad cerca de casa y lo anotó en básquet por simple conveniencia

El salto llegó rápido. A los 13 años ya medía 2,21 metros y en 2024 se presentó en un campamento en Estados Unidos, donde su juego empezó a circular con fuerza en redes sociales. Sus volcadas, bloqueos y desplazamientos llamaron la atención de especialistas y también abrieron la puerta a ofertas de universidades de Estados Unidos, Europa y Rusia

Proyección, comparaciones y un camino todavía en construcción

Su talento lo llevó a integrar las estructuras juveniles de Canadá y a recibir una beca de apoyo para atletas prometedores. Más tarde, junto con su familia, firmó con una agencia que también impulsó la carrera de Victor Wembanyama. La comparación apareció enseguida, aunque su entorno insiste en que se trata de perfiles distintos

Gohier trabaja su juego de pies, incluso con sesiones de boxeo para mejorar coordinación y control corporal. Además, ganó 20 kilos de músculo, sumó recursos técnicos y anunció su llegada al centro de formación del Nanterre 92 para la próxima temporada

Canadá ya cuenta con otros gigantes como Zach Edey y Olivier Rioux, pero Gohier se distingue por su margen de crecimiento. Con todavía varios años de desarrollo por delante, su entorno intenta manejar cada paso con cautela. El potencial está claro; la evolución final, todavía no