La crisis interna en la FIFA se profundiza y Gianni Infantino suma presión por el rechazo que generó su intento de privatizar la Copa del Mundo. Las 55 asociaciones europeas respaldaron un boicot coordinado y dejaron abierta la posibilidad de impulsar una convocatoria extraordinaria para discutir su continuidad
El reglamento de la entidad permite llamar a un Congreso Extraordinario si lo solicita por escrito una quinta parte de las federaciones miembro, junto con un temario definido. En ese escenario, Europa reúne por sí sola los votos necesarios para activar el mecanismo: sus 55 afiliadas representan el 26% de las 211 asociaciones que integran la FIFA
El boicot europeo gana volumen
La ofensiva contra la conducción actual no se limita a Europa. Gales fue la primera asociación en retirar su apoyo a una eventual reelección de Infantino. Además, los opositores creen que podrían reunir hasta 140 votos, una cifra que en principio alcanzaría para removerlo en un Congreso Extraordinario, donde bastaría mayoría simple
La reacción también alcanzó a la estructura interna de la FIFA. Mattias Grafstrom, secretario general y hombre de confianza de Infantino, envió una carta al personal para pedir foco en el trabajo institucional y respaldo frente al clima político que atraviesa la organización
Wenger se desmarcó del plan
Arsène Wenger, director de desarrollo de la FIFA, también tomó distancia del proyecto. Afirmó que no participó en la iniciativa y que conoció los detalles por informes periodísticos. Sostuvo, además, que la decisión de retirarlo era inevitable y defendió la idea de una FIFA independiente, transparente e íntegra
El episodio terminó de disparar una ola de críticas en el fútbol mundial. La UEFA resolvió un boicot a los torneos de la FIFA y luego avisó que sus dirigentes no trabajarán en los comités de la entidad. A esa postura se sumaron Asia y Concacaf