En Argentina empezó como juego de verano y terminó convirtiéndose en una disciplina con ambiciones mundialistas. El raunet, conocido también por sus nombres comerciales más difundidos, tuvo un crecimiento fuerte desde 2019 en playas y paradores de la costa atlántica, y ahora tendrá por primera vez a la selección argentina en un Mundial

La tercera edición del torneo arranca este miércoles 2 de septiembre en París, durará cinco días y reunirá a equipos de distintos países en cuatro categorías: individual masculino, individual femenino, squad y mixto. Argentina viajará con 17 representantes, después de que uno de los convocados tuviera que bajarse por razones económicas

Un viaje sostenido con esfuerzo propio

La delegación llegó a Francia con recursos reunidos por los propios jugadores. La organización ofrece opciones de hospedaje de distintos valores, pero el equipo eligió la alternativa más barata. A eso sumaron los gastos de comida y los pasajes, que rondaron los 1.300 dólares por persona

Maiky Pérez, capitana del equipo femenino, explicó que el grupo cuenta con apoyo para las remeras, pero que el resto del viaje salió de los ahorros de cada integrante. Marcos Liotta, además de jugador y capitán, es presidente de la asociación de Raunet Argentina y se sostuvo con ayuda familiar y rifas

Objetivos distintos, una misma bandera

El equipo masculino se propuso competir al máximo nivel y marcar distancia, al menos, con los rivales latinoamericanos. Brasil y Chile aparecen como referencias regionales por su mayor experiencia. En el femenino, el objetivo también es ubicarse entre los mejores de Latinoamérica y pelear con selecciones como Brasil, Chile y México

En ese plantel, sin embargo, no se completó el cupo y eso llevó a priorizar la experiencia en este primer Mundial. La idea fue ir con una dupla que se sintiera cómoda antes que forzar una formación que no terminara de cerrar

Un deporte que todavía se construye

Para Pérez, el desarrollo del raunet en la Argentina todavía tiene un rasgo artesanal. Mientras en otros países existen clubes y torneos ya instalados, acá los jugadores deben organizar sus propios espacios de práctica, muchas veces en plazas y parques, y depender del clima

El deporte se juega con una red circular elevada a poca distancia del piso y una pelota pequeña. Son dos contra dos, con hasta tres toques por lado antes de devolver la acción al aro. Tras el saque, no hay carriles ni costados fijos: se puede girar alrededor de la red, lo que exige reacción, explosividad, resistencia y cambios de dirección constantes

Los partidos suelen durar unos 20 minutos y se disputan a 21 puntos. En la fase de grupos, los equipos pueden jugar varios encuentros por día. Estados Unidos y Alemania aparecen entre las potencias, mientras que en el femenino Austria también asoma como candidata al podio

Una identidad armada en equipo

La camiseta argentina fue diseñada junto con Manu Oyhanart y combina fileteado porteño con guiños al tango. También funciona como una declaración de pertenencia para un grupo que no solo compite: también organiza, promociona y sostiene el deporte en el país

Federico Bozzano, referente local, fue quien trajo los primeros sets a la Argentina en 2016 y quedó asociado al desarrollo inicial de la disciplina. Para esta cita mundialista, el equipo lo convenció de sumarse pese a que pensaba que no estaba para jugar. Será su debut y despedida en una Copa del Mundo

Entre los nombres destacados aparecen Pablo Groisman y Tomás Oyhanart, una de las parejas más fuertes del plantel, además de Maiky Pérez y Marcos Liotta, que también comparten la conducción del grupo. En el chat de la selección, los 17 participantes intercambian fotos, videos y mensajes de aliento mientras esperan el estreno en París

Argentina llega sin grandes promesas, pero con una convicción clara: competir, representar al país y empezar a dejar una huella en un deporte que todavía está encontrando su lugar