—¿Ves a ese hombre de barba blanca? Es Lionel Messi. Durante años, millones de personas pagaron fortunas para verlo jugar
Cuando tu papá era chico soñaba con ir a la cancha. Las entradas costaban tanto que podían llevarse casi medio sueldo. Después del Mundial de 2026, que Argentina perdió ante España, Messi anunció que no volvería a jugar para la selección. Tu papá lo vivió con una tristeza enorme
Un día, al regresar del trabajo, encontré un dibujo suyo: Messi aparecía con la copa y la camiseta número 10. Abajo había escrito: “Papá, por favor llevame”. Poco después tuve la oportunidad de cumplirle el deseo
La primera vez que lo vio en la cancha
Argentina jugaba contra Benín, un país africano poco conocido en aquella época. El estadio todavía no tenía techo y las entradas más económicas quedaban en lo más alto. Cuando tu abuela supo cuánto había pagado, casi me echa de casa
Desde nuestro lugar, todo parecía diminuto. Pero cada vez que Messi recibía la pelota, el partido entero cambiaba. Se detenía la cancha, como si todos supieran que algo podía ocurrir
Yo había visto sus primeros pasos. En su debut con la Sub 20, en Argentinos Juniors, marcó un golazo cuando todavía casi nadie sabía quién era. Con la selección mayor fue expulsado en su primer partido. Era muy joven, delgado y llevaba el pelo largo
Le decían “la Pulga” por su baja estatura. Sin embargo, con la pelota aceleraba de tal manera que resultaba imposible quitársela. Al comienzo también recibió críticas: algunos decían que no cantaba el himno, que no sentía la camiseta y que parecía español por jugar en Barcelona
Quince años de espera y una celebración inolvidable
Pasó cerca de una década y media sin ganar un título importante con la selección. Después, todo llegó de golpe. Cuando Argentina se consagró campeona del mundo, fuimos en colectivo hasta el Obelisco
Éramos alrededor de cinco millones de personas, casi como llenar sesenta estadios. No se podía caminar. Incluso el micro de los campeones tuvo que regresar porque no encontraba forma de avanzar
Messi jugaba como si estuviera dentro de uno de esos videojuegos que usás vos. Arrancaba con la pelota y nadie podía adivinar hacia dónde saldría. Marcó goles de a dos, de a tres y hasta llegó a convertir cinco en un mismo partido. Hizo cerca de 120 con la selección, aunque muchas veces prefería asistir a un compañero
El Mundial de los 39 años
En el Mundial disputado en Estados Unidos ya tenía 39 años. En aquellos tiempos, muchos futbolistas se retiraban a los 36 o 37 porque el cuerpo no resistía. Messi, en cambio, parecía tener veinte
Argentina estuvo cerca de quedar eliminada varias veces. Contra Egipto perdía 2 a 0 cuando faltaban diez minutos, pero Messi tomó el control y terminó dando vuelta el resultado
Ese día naciste vos. Tu papá estaba en la clínica junto a tu mamá y le pidió al personal que esperara un poco antes de entrar. Cuando llegó el tercer gol argentino, la partera se llevó un susto por el grito. Vos naciste un rato después
Tu papá decía que llegaste al mundo sonriendo. Hasta el obstetra sugirió que te llamaran Lionel
La despedida después de la final
En la final contra España, Argentina no consiguió patear al arco. Messi, sin embargo, se encendió y pareció capaz de llevar al equipo solo hasta los penales. Cuando el partido terminó, lloró como pocas veces
Después del torneo murió su papá, que siempre había ido a verlo jugar, y Messi decidió no continuar en la selección. Poco tiempo más tarde se organizó su partido de despedida
Conseguir entradas fue una odisea. Había que esperar en una página durante horas y, cuando llegaba el turno, muchas veces ya no quedaban localidades. Un corte de internet podía hacer perder todo el lugar en la fila
El partido se jugó durante la semana. Pasé por el colegio a buscar a tu papá, comimos unos sándwiches en el auto y dejamos las mochilas atrás. Llegamos justo a tiempo
El estadio estaba repleto. Había camisetas de todas las etapas: la de Barcelona con el número 10, la de Qatar, la del Mundial de Estados Unidos y otras que ya no se conseguían. También estaban los futbolistas jóvenes y los campeones de Qatar
Antes del comienzo, Messi se emocionó durante el himno. Se le llenaron los ojos de lágrimas y a todos nos quedó una presión difícil de explicar en el pecho
Durante el encuentro marcó varios goles. Al final, sus compañeros lo rodearon para abrazarlo. Nadie quería abandonar el estadio. Tu papá lloraba junto a mí y yo también
En un momento se dio vuelta, me abrazó y dijo: “Gracias, pa. Te quiero”. Creo que fue la única vez que se lo escuché decir
Después, cuando vos tenías tres o cuatro años, tu papá te sentaba frente al televisor para mostrarte goles de Messi como si fueran dibujos animados
Por eso, cuando alguna vez mires al cielo, acordate también de agradecerle a él. Entre muchas otras cosas, Messi fue parte de la historia que tu papá te dejó