El terremoto de magnitud 7,4 que sacudió a Colombia el 10 de agosto de 2026 dejó una fuerte huella en Cali, especialmente en el entorno del estadio Pascual Guerrero, en el barrio San Fernando
El periodista deportivo Juan Carlos Cortés recorrió la zona y contó que llegó al lugar casi por casualidad, pero terminó encontrando un panorama mucho más grave del que imaginaba. Al caminar por las cuadras cercanas, vio señales visibles de afectación en fachadas, muros y estructuras
Edificios con daños serios e inmuebles inhabitables
Cortés explicó que varios edificios presentaban grietas importantes y que solo pudo ingresar a algunos de ellos. En dos o tres inmuebles ubicados frente a la tribuna occidental observó pisos colapsados y paredes destruidas, al punto de considerarlos inhabitables
También señaló que serán los ingenieros quienes determinen el alcance real de las fisuras, pero advirtió que en varios casos la afectación es evidente y que la situación pudo haber terminado en tragedia
Vecinos entre pérdidas y evacuaciones
En su recorrido, el periodista conversó con Sandra, conocida como La Mona, propietaria de una tienda del sector. La comerciante aseguró que prácticamente todo San Fernando quedó destruido, que numerosos edificios y casas resultaron averiados y que buena parte de los vecinos ya abandonó el barrio
Según su testimonio, varios residentes recibieron la orden de evacuar después de que otro edificio colapsara. Además, expresó la preocupación por la incertidumbre diaria y por el impacto económico que dejó la emergencia, especialmente en una zona donde el fútbol hace parte de la vida y del sustento de muchas familias