Las sanciones que la FIFA aplicó a la selección argentina por los incidentes del Mundial provocaron una respuesta muy dura en la prensa internacional. En España e Inglaterra predominó un tono severo, con referencias a una pelea vergonzosa, castigos fuertes y una multa que también alcanzó a la AFA por la bandera con la leyenda “Las Malvinas son argentinas” exhibida después de la semifinal ante Inglaterra
El foco en las suspensiones
En la cobertura española, uno de los puntos más destacados fue la diferencia entre las sanciones: diez partidos para Leandro Paredes, siete para Nahuel Molina, una fecha para Thiago Almada y tres para Roberto Ayala, integrante del cuerpo técnico de Lionel Scaloni. Del lado español, Gavi recibió una suspensión de un encuentro
La secuencia que terminó con los castigos fue asociada a los incidentes ocurridos después de la final, y varios medios remarcaron la dureza de la resolución disciplinaria contra los protagonistas de la pelea
La reacción británica
En Inglaterra, además de los hechos posteriores a la final, tuvo un peso especial la bandera vinculada con la reivindicación argentina sobre las islas Malvinas mostrada tras el triunfo por 2-1 frente al equipo inglés. La sanción económica a la AFA fue presentada como una de las consecuencias más visibles del caso
Según la información difundida en esa cobertura, la multa total llegó a 237.000 libras, equivalentes a unos 321.000 dólares, por distintas infracciones, entre ellas el uso de un acontecimiento deportivo con fines no deportivos, la conducta del plantel y cánticos y gestos discriminatorios de algunos simpatizantes
Impacto fuera de España e Inglaterra
La repercusión también se extendió a otros países. En Portugal se subrayó la magnitud de los castigos, mientras que en Francia se destacó que la FIFA había golpeado con dureza a varios jugadores y a la selección. En Brasil, en cambio, el abordaje fue más descriptivo
Más de un mes después del Mundial, las imágenes del cierre del torneo volvieron a circular, ya no por lo ocurrido dentro de la cancha, sino por sus consecuencias disciplinarias