Pablo Matera terminó con fastidio, aunque también con orgullo. Los Pumas igualaron 28-28 con Australia en Mendoza, levantaron su nivel respecto de la fecha anterior y lo hicieron con una formación muy renovada, pero el capitán no ocultó que el equipo sintió el empate como una ocasión perdida

"Te querés matar por la cantidad de oportunidades que tuvimos", resumió el tercera línea, que sostuvo que el equipo mostró otra cara, aunque sin la precisión necesaria para transformar el dominio en victoria

La deuda en los metros finales

La principal explicación estuvo en la zona de definición. Argentina pisó seis veces la franja de 22 metros rival y no logró capitalizar esas secuencias. Fue una falla que ya había aparecido en Jujuy y que volvió a repetirse ante un adversario que castigó con mucha más eficacia cada llegada clara

Matera reconoció que faltó fineza en los últimos movimientos y que los errores no forzados terminaron pesando. También remarcó que se trata de un plantel joven, todavía en proceso de aprendizaje

Las estadísticas acompañaron esa lectura: los argentinos estuvieron buena parte del tiempo con la pelota en terreno ajeno, pero cada try exigió muchísimo esfuerzo. Del otro lado, Australia resolvió sus anotaciones con mayor rapidez y aprovechó mejor sus momentos de ataque

Un cierre que pudo ser distinto

La última jugada del partido reflejó el problema. Tras una recuperación y un penal ganado por Matera, los Pumas intentaron avanzar con los forwards, pero se toparon con una defensa firme. Con dos jugadores menos por las amarillas a Santiago Carreras y Lucio Cinti, la pelota terminó afuera en una acción que derivó en un contraataque peligroso para el local

Felipe Contepomi coincidió en que el equipo debió ser más preciso cerca del in-goal. Según el entrenador, la experiencia se construye atravesando este tipo de partidos y muchos de los jugadores nuevos empezarán a capitalizar esas situaciones con el tiempo

La falta de claridad también apareció en varios pasajes del encuentro: una buena aproximación de Joaquín Moro quedó sin premio en el inicio; Nicolás Roger falló un envío a la touch in-goal; y más tarde, cuando Argentina había recuperado impulso tras revertir un 0-14, otra acción prometedora terminó en manos rivales. En el segundo tiempo se repitieron escenas similares antes de la jugada final

El balance del capitán

Matera, de todos modos, eligió rescatar el esfuerzo colectivo. Dijo estar orgulloso del grupo, de los más experimentados y de quienes tuvieron sus primeros minutos con la camiseta nacional, y destacó el clima interno que se armó durante estas cinco semanas de trabajo

Con Julián Montoya ausente, volvió a portar la cinta de capitán y fue uno de los nombres más destacados de la serie. A los 33 años, dejó otra vez la imagen de un jugador influyente con la pelota y también en la lucha sin ella

El saldo general deja matices: hubo rendimientos individuales valiosos, señales de crecimiento y una mejor versión del equipo. Pero también quedó una constante incómoda: la victoria sigue sin aparecer. Y, para Matera, no hay nada que pese más que eso