Un giro calculado
El Gobierno aprovechó una combinación de información de inteligencia y oportunidad política para reinstalar la cuestión Malvinas en el centro de la escena. La jugada se apoyó en datos sobre empresas que operan en torno a las islas y en una advertencia sobre la actividad petrolera en el Atlántico Sur
En la Casa Rosada sostienen que la Secretaría de Inteligencia del Estado impulsó la reacción ante el avance de esos proyectos, mientras que Cancillería ya tenía en marcha gestiones diplomáticas. A ese cuadro se sumó el ruido internacional por la versión de que Donald Trump presionaba a Reino Unido para revisar su postura sobre las islas
La cadena y el armado político
Fuentes vinculadas al oficialismo señalan que Santiago Caputo llevó el tema al Presidente junto con un esquema de acción ya bosquejado. Desde entonces, los equipos de asesoramiento, Cancillería, Defensa, Legal y Técnica y la SIDE trabajaron contrarreloj para definir los pasos y la cadena nacional
El mensaje quedó envuelto en un fuerte hermetismo para amplificar su impacto. En el Gobierno buscaron sostener la expectativa hasta el momento de la emisión y luego capitalizar las repercusiones en el plano interno y externo
Decretos, sanciones y control
El viernes por la mañana se publicaron los decretos 867/2026 y 868/2026. Ambos reorganizan partidas presupuestarias y fijan un nuevo esquema de control para las actividades hidrocarburíferas
Más tarde, el Ejecutivo anunció procesos sancionatorios contra 45 empresas y accionistas extranjeros vinculados a operaciones en Malvinas. Entre las firmas observadas aparecen Navitas Petroleum Development y su subsidiaria Navitas Petroleum Atlantic Limited, además de Rockhopper Exploration Limited (Hydrocarbons) y Rockhopper Exploration Limited (Oil)
En el Gobierno ponen el foco en Navitas y Rockhopper, asociadas al proyecto Sea Lion, que prevé iniciar perforaciones en los próximos meses y llegar a extracción en 2028
El frente empresarial
La estrategia oficial también incluyó señales hacia el sector petrolero global. En la administración nacional valoran especialmente el respaldo público de SLB, Halliburton y Backer Hughes, tres compañías que juntas concentran más de la mitad del mercado de servicios petroleros
Las tres difundieron comunicados para dejar en claro que no participarán en iniciativas vinculadas con proyectos hidrocarburíferos en Malvinas ni en su entorno marítimo. Según el Gobierno, ese posicionamiento es clave porque cualquier desarrollo offshore en la zona necesitará en algún momento de esos servicios
El clima interno
Después de semanas de menor intensidad, en el oficialismo celebraron el efecto del movimiento. La maquinaria comunicacional del Gobierno se activó con fuerza y en las redes se multiplicaron los respaldos a Milei y los cruces con la oposición
En la lectura oficial, la ofensiva permitió reposicionar al Presidente en un tema de fuerte sensibilidad nacional y dejar a sus adversarios en una posición incómoda. Por ahora, sin embargo, el proyecto que Milei prometió enviar al Congreso todavía no fue redactado