En la Casa Rosada dan por cerrado cualquier intento de recurrir a financiamiento extranjero, en especial de Estados Unidos, para la construcción de la base naval integrada de Tierra del Fuego. La obra recibió esta semana una primera asignación de fondos y quedó instalada como una de las principales promesas de ejecución del Gobierno
Fondos propios y primeras partidas
El oficialismo sostiene que la obra se encarará con recursos locales. La primera señal concreta apareció en el DNU 867/26, que incluyó $114.732 millones en adelantos a proveedores y contratistas a largo plazo, destinados en su mayoría al proyecto de la base
Aun así, esa suma queda muy lejos del costo total estimado, que en el entorno oficial ubican en torno de los 300 millones de dólares, aunque dentro del propio Gobierno hay quienes elevan la cifra a 400 o 500 millones
Defensa deberá explicar el plan
Después del mensaje en cadena nacional sobre Malvinas, el Presidente le pidió al ministro de Defensa que detalle cómo se completará la financiación. La incógnita central es de dónde saldrá el dinero restante para una obra que el Gobierno presenta como estratégica, pero que choca con la pauta de déficit cero
En el oficialismo comparan el proyecto con la base de Punta Arenas, en Chile, y aseguran que la intención es avanzar con una infraestructura que permita prestar servicios similares o superiores. Sin embargo, todavía no hay precisiones públicas sobre el esquema de ejecución
Sin aportes externos
Distintas áreas del Gobierno remarcan que no habrá aportes de otros Estados ni desembolsos directos del exterior. La decisión apunta a evitar cuestionamientos políticos sobre el control y el destino final de la obra, en especial después de las suspicacias que volvió a despertar el anuncio presidencial
La discusión se mezcló además con el refuerzo presupuestario para la SIDE vinculado al área Malvinas y Defensa. En ese caso, los fondos son reservados y no se anticipan detalles públicos más allá del tratamiento institucional que corresponda en el Congreso
Mientras tanto, en el Gobierno confían en que esta vez la iniciativa avance. Consideran que la cuestión Malvinas conserva una carga simbólica suficiente como para sostener el proyecto pese a las dudas sobre su costo y su financiamiento