La reactivación política de la Base Naval Integrada de Ushuaia volvió a instalar una discusión de fondo: qué papel quiere ocupar la ciudad en la estrategia argentina sobre el Atlántico Sur y la Antártida

La obra suele confundirse con el Área Antártica Internacional de Ushuaia, pero se trata de proyectos distintos, con actores, objetivos y lógicas diferentes

Una obra militar con larga demora

La Base Naval Integrada está pensada para reunir a la Armada, la Fuerza Aérea y el Ejército en terrenos navales cercanos al aeropuerto de Ushuaia, sobre el Canal de Beagle. Su planificación comenzó en los años 90 y atravesó múltiples intentos fallidos

La iniciativa actual recibió su impulso más visible en 2022, aunque desde entonces no mostró avances significativos. Los planes oficiales incluyen un muelle de unos 1050 metros, espacios para logística antártica, edificios de servicios marítimos, infraestructura para el Área Naval Austral, instalaciones para la base local y viviendas para el personal

También contempla un edificio de servicios marítimos de 2540 metros cuadrados, un complejo logístico antártico de unos 10.100 metros cuadrados y una segunda etapa con otros 39.000 metros cuadrados para el Comando del Área Naval Austral

Hipótesis de conflicto y reserva defensiva

Desde el área de defensa insisten en que hay información sensible que no debe detallarse más allá de lo comunicado oficialmente. La explicación se apoya en el contexto de tensión permanente en el Atlántico Sur y en la necesidad de resguardar capacidades estratégicas

La obra apunta a reforzar la presencia argentina en la zona y a mejorar la logística hacia la Antártida, con base en Ushuaia como plataforma de apoyo y con foco en Petrel. La documentación oficial la define como un centro logístico para sostener la actividad antártica y abastecer con mayor rapidez a las bases nacionales

El avance de los trabajos sigue atado a la disponibilidad de fondos. El último dato informado la ubicaba en 9,13% en agosto de 2025. En 2024 se había calculado un costo de unos 300 millones de dólares, con una partida específica incluida en el presupuesto 2025, aunque luego perdió continuidad financiera

El otro proyecto: apoyo a la actividad antártica

En paralelo, el Área Antártica Internacional de Ushuaia responde a una lógica diferente. No depende de la Armada y tiene una base público-privada orientada a acompañar programas antárticos, una operatoria que hoy se concentra en Chile

Su objetivo es dotar a Ushuaia de infraestructura portuaria, aérea y logística para sostener operaciones vinculadas al continente blanco y captar parte de esa actividad internacional

Desde esa mirada, el Polo Logístico Antártico apunta a un desarrollo económico, productivo, científico y comercial, con capacidad para atraer programas internacionales, turismo y logística civil

Ambos proyectos fueron pensados como piezas complementarias de una misma estrategia: fortalecer la presencia argentina en la Antártida y posicionar a Ushuaia como un nodo relevante

Defensa, soberanía y ciencia

La tensión de fondo aparece entre dos lógicas. Por un lado, la defensa y la soberanía en el Atlántico Sur. Por otro, la actividad científica en la Antártida, que se rige por el tratado internacional firmado en 1959

Ese acuerdo congeló los reclamos de soberanía y estableció que no haya actividades militares en el continente, sino cooperación científica

Argentina mantiene una presencia histórica continua en la región y desarrolla su tarea científica a través del Instituto Antártico Argentino y la Dirección Nacional del Antártico, ambos con sede en Buenos Aires. Esa concentración operativa es cuestionada desde Tierra del Fuego, donde reclaman mayor centralidad para Ushuaia

Como señal de peso regional, en octubre se realizará en Ushuaia la reunión de administradores de programas antárticos latinoamericanos, un encuentro que puede reforzar el lugar de la ciudad como una de las puertas de entrada al continente blanco

La discusión, en el fondo, resume una doble vara: soberanía y defensa en el costado continental e insular; ciencia y cooperación en la Antártida propiamente dicha