SANTA FE. Megan Powell nació en la Argentina, tiene ascendencia irlandesa y vivió buena parte de su vida en Estados Unidos. A los siete años se mudó con sus padres al país norteamericano, pero nunca perdió el vínculo con sus raíces argentinas

Su madre, Paula Alonso Gortari, es de Buenos Aires y viajó a Inglaterra para realizar un doctorado en Historia Argentina. Allí conoció a Andrew Powell, nacido en Belfast. Después de casarse, ambos se instalaron durante una década en Buenos Aires y más tarde emigraron nuevamente

Una nueva etapa en San Francisco

Actualmente, sus padres viven en Washington y Megan reside en San Francisco. Allí entrena junto a un grupo de alrededor de 50 atletas bajo las órdenes de Craig Cox, un entrenador británico al que considera una gran inspiración

La atleta, de 28 años, también es bióloga y científica ambiental. Divide su tiempo entre el entrenamiento y una jornada laboral de ocho horas en una empresa que realiza pruebas médicas para medicamentos

Su relación con el atletismo comenzó en la escuela y continuó durante su etapa universitaria en Massachusetts. Luego de atravesar un período de tres años sin competir por no conseguir mejorar sus marcas, volvió a entrenarse tras mudarse a San Francisco

La especialidad que eligió fueron los 400 metros. Powell explica que siempre se sintió atraída por los deportes con adrenalina y que la velocidad es, para ella, la prueba que mejor representa sus características

El debut con la selección argentina

La mejora de sus registros durante este año le permitió competir para la Argentina en los Juegos Suramericanos 2026. En Santa Fe consiguió su primera medalla internacional con la camiseta albiceleste: fue bronce en los 400 metros

También integró la posta mixta de 4x400 metros junto con Florencia Lamboglia, Agustín Pinti y Elián Larregina. El equipo obtuvo el oro, en una carrera en la que Larregina protagonizó una remontada decisiva y le entregó el testigo en el primer lugar

Powell contó que sintió la presión de su estreno, pero que el respaldo de sus compañeros le permitió afrontar la competencia. Para ella, formar parte de un equipo que la recibió desde el primer momento fue fundamental

En su última presentación en los Juegos, terminó tercera y sumó otra medalla de bronce junto con Florencia Lamboglia, Noelia Martínez y Guillermina Cossio. Así cerró una participación que superó sus propias expectativas

El valor de compartir la experiencia

Para competir en Santa Fe, pidió licencia en su trabajo y decidió no hacerlo de manera virtual. Quería vivir plenamente una oportunidad que, según reconoce, no sabe cuándo volverá a presentarse

Su padre viajó para acompañarla y ambos aprovecharon sus momentos libres para recorrer una ciudad que él no conocía. En la Villa, Powell compartió habitación con Noelia Martínez, Guillermina Cossio, Milagros D’Amico y Victoria Olives

La atleta destaca el ambiente de la delegación argentina, al que describe como positivo y unido. También valora haber podido conocer las historias de otros deportistas y experimentar por primera vez la vida en una Villa

Aunque vive en Estados Unidos y conserva un acento norteamericano, asegura que disfruta especialmente de la cultura argentina, el humor de su gente y los encuentros alrededor del mate. Esa forma de construir comunidad, sostiene, la motiva

Un objetivo más allá de Santa Fe

Powell asegura que este año logró bajar dos segundos sus tiempos, una mejora significativa para el atletismo. También mira con ambición el récord nacional, vigente desde hace tres décadas

Su próximo objetivo es continuar representando a la Argentina. Entre sus sueños aparecen los Juegos Panamericanos y los Juegos Olímpicos, escenarios que ahora observa con mayor confianza después de su inesperado estreno internacional