En abril de 2004, un fax enviado a Barcelona anunciaba la convocatoria de un juvenil cuyo apellido apareció escrito como “Mecci”. Lionel Messi estaba a punto de cumplir 17 años y comenzaba a llamar la atención en las inferiores del club catalán
El 25 de junio de aquel año llegó por primera vez a Ezeiza para entrenarse con la selección Sub 20. Viajó acompañado por su padre, Jorge, y fue recibido por Hugo Tocalli. No hubo cámaras ni fotografías: en la Argentina todavía era casi un desconocido
Cuatro días más tarde debutó con la camiseta celeste y blanca en un amistoso ante Paraguay. Este domingo, 22 años después, regresó al mismo predio por última vez como jugador de la selección
De una convocatoria desconocida a un predio con su nombre
En aquella primera visita, incluso algunos empleados de la AFA encargados de gestionar su llegada apenas conocían su nombre. Desde 2023, en cambio, el complejo lleva su apellido y forma parte central de una historia que también transformó al fútbol argentino
Cuando Messi apareció en Ezeiza, la selección llevaba más de una década sin ganar títulos. Con el paso de los años, el equipo volvió a celebrar y construyó uno de los ciclos más exitosos de su historia
El futbolista llegó al país el viernes en su avión privado junto con su familia y pasó unos días en Rosario. Aunque el entrenamiento estaba programado para las 18.30, apareció en el predio después de las 17, compartió una merienda con sus compañeros y luego se entrenó bajo las órdenes de Lionel Scaloni
Una despedida preparada para la selección
Messi quiere disfrutar hasta el último día de aquello que más le gusta: jugar al fútbol. Sin embargo, la cercanía del final también trae nostalgia
Ante Benín será titular y la intención es que dispute todo el partido. La AFA prepara homenajes antes del encuentro, durante el entretiempo y después del pitazo final
Scaloni fue quien terminó de convencerlo de despedirse con la selección. El entrenador buscó evitar que la última imagen quedara asociada a la final perdida ante España, marcada por las lágrimas, la derrota y la sensación de un cierre incompleto
Después de la práctica, el plantel compartirá un asado en Ezeiza. Será la última noche de Messi dentro del predio como jugador de la selección. El cierre definitivo llegará el martes, en un Monumental colmado que volverá a agradecerle por más de dos décadas con la camiseta argentina
El mismo Messi en un lugar completamente distinto
En 2004, Mauro Formica y Ezequiel Garay fueron los únicos juveniles que lo reconocieron por su paso por las infantiles de Newell’s. Todo lo demás cambió con el tiempo, aunque Messi conservó rasgos de aquel adolescente que todavía tenía granitos y al que muchos imaginaban hablando con acento español
Como contó Sergio Agüero, pronto descubrieron que era “más argentino que el dulce de leche”. Después cambiaron el fútbol, la AFA, la selección y la relación del equipo con sus hinchas. También llegaron los títulos y el predio que ahora lleva su nombre
En sus últimas horas allí convivirá con una nueva generación y con compañeros que recorrieron buena parte del camino, entre ellos Nicolás Otamendi, Rodrigo de Paul y Giovani Lo Celso, convocados para este partido
Ezeiza fue durante años una segunda casa para Messi. Allí pasó sus primeras noches como integrante de la selección y regresó con la Sub 20, el equipo olímpico y la mayor. Incluso en algunas jornadas libres decidió quedarse a dormir en el complejo en lugar de regresar con su familia
El legado que queda después de más de dos décadas
El predio también se transformó. Con mayores ingresos, la AFA amplió y modernizó sus instalaciones hasta convertirlas en un complejo de nivel internacional, decorado con varias de las estrellas conquistadas durante la era Messi
Su influencia se observa también en los chicos que se entrenan allí con el sueño de imitarlo y en los miles de hinchas que llegarán al estadio de River con la camiseta número 10 para verlo jugar por última vez
Messi deja un legado que supera los títulos, los 207 partidos y los 125 goles, una cifra que todavía puede aumentar ante Benín. Su salida modificará algo más que el funcionamiento futbolístico de la selección: también cambiará la dinámica cotidiana de Ezeiza, donde durante más de 20 años casi todo giró alrededor suyo
Esa influencia creció desde que asumió la capitanía durante la etapa de Diego Maradona y se profundizó a partir del Mundial de 2018 y del comienzo del ciclo de Scaloni. Además de llevar la cinta, se convirtió en el principal referente del grupo y participó en decisiones sobre horarios, multas y cábalas
El ingreso silencioso de 2004 fue el comienzo de una historia imposible de anticipar. Veintidós años después, Messi volverá a cruzar esas puertas por última vez, tras cambiar para siempre su propia historia y la de la Argentina