Nick Kyrgios nunca pasó inadvertido. A los 19 años, con apenas una temporada como profesional y ubicado en el puesto 144 del ranking, irrumpió en Wimbledon 2014 con una invitación y eliminó a Rafael Nadal en el court central. Desde entonces, su nombre quedó asociado tanto a su talento extraordinario como a una inestabilidad permanente dentro y fuera de la cancha
Una irrupción que cambió todo
Hijo de George, pintor de origen griego, y de Norlaila, ingeniera informática de ascendencia malaya, Kyrgios nació y creció en Australia junto a sus hermanos Christos y Halimah. Empezó a jugar al tenis a los seis años, después de haber probado también el básquetbol
De chico, según contó más de una vez, detestaba entrenarse: se sentía pasado de peso y lloraba en las canchas. Con el tiempo, terminó convirtiéndose en número 1 junior y campeón del Abierto de Australia juvenil
Con 1,93 metro, diestro, revés a dos manos y un saque demoledor, dejó una huella profunda en el circuito. Ganó siete títulos individuales, alcanzó el puesto 13 del ranking en 2016, se consagró en dobles en el Abierto de Australia 2022 junto a Thanasi Kokkinakis y llegó a la final de Wimbledon 2022, donde cayó ante Novak Djokovic
Genialidad, tensión y desgaste
Su repertorio también incluyó victorias sobre los grandes referentes de su era: tres contra Nadal, una frente a Roger Federer y dos ante Djokovic. Pero cada destello de calidad convivió con escenas de furia, rupturas de raquetas, discusiones con árbitros y una relación conflictiva con la exigencia del deporte
Las lesiones también lo castigaron: arrastró problemas en el codo derecho, la muñeca izquierda, la cadera, la rodilla izquierda, el hombro y la clavícula. En paralelo, habló con crudeza sobre depresión, abuso de alcohol y drogas, y pensamientos suicidas. Llegó incluso a usar mangas largas para ocultar marcas de autolesión
Un nuevo golpe en una carrera irregular
En las últimas horas, el australiano informó que dio positivo por cocaína en un control realizado en junio durante el torneo de Mallorca, lo que derivó en una suspensión provisional. También aseguró que asumía su responsabilidad y que se alejaría durante 28 días de las redes sociales y de la vida pública para concentrarse en recuperarse
Esta temporada jugó apenas cuatro partidos de singles y cinco de dobles. Con 31 años, Kyrgios vuelve a quedar en una encrucijada: la de un talento enorme que todavía intenta resistir el peso de sus propios excesos, sus heridas y sus demonios internos