Leonardo Ponzio enfrenta un giro decisivo en su carrera: por primera vez estará al frente de un equipo como director técnico. A los 44 años, y sin antecedentes en juveniles ni en Primera, quedó al mando de River de manera interina tras la salida de Eduardo Coudet
La elección no fue casual. Su peso dentro del vestuario, su liderazgo y el vínculo construido durante años en el club lo convirtieron en una opción natural para la dirigencia. Si los resultados acompañan, su continuidad podría extenderse más allá de este estreno ante Banfield, este domingo desde las 15 en el estadio Florencio Sola
Un regreso a la responsabilidad máxima
Ponzio fue una pieza central en los años más exitosos de River bajo la conducción de Marcelo Gallardo. Capitán, referente y voz respetada, dejó una huella que luego se reforzó con su rol silencioso como nexo entre la Reserva y el plantel profesional desde la llegada de la nueva conducción institucional en noviembre de 2025
Su recorrido como futbolista también explica parte de la expectativa: sumó 17 títulos entre sus dos etapas en el club, jugó 358 partidos oficiales y recibió un homenaje en 2022, nueve meses después de su despedida
De volante buscado por todos a referente millonario
Antes de volver a River en 2007, Ponzio era uno de los mediocampistas argentinos más valorados del momento. En Real Zaragoza había ganado una Copa del Rey y una Supercopa de España, y tanto River como Boca lo querían para sus equipos
Finalmente eligió Núñez y terminó convirtiéndose en una figura emblemática. Su de volante de marca, su capacidad para adaptarse a distintos puestos y su inteligencia táctica le dieron valor en varias etapas de su carrera. Incluso llegó a jugar como lateral izquierdo en un superclásico para neutralizar a Rodrigo Palacio
Una historia de resistencia y carácter
Su segundo ciclo en River también dejó escenas muy recordadas. En 2012, durante un partido frente a Boca Unidos, terminó con el short manchado de sangre y siguió jugando hasta el final. Más tarde explicó que se trató de una molestia vinculada a hemorroides, una anécdota que terminó reforzando su imagen de jugador resistente
También vivió momentos de fuerte contraste futbolístico. En 2014, con Ramón Díaz, quedó relegado y casi no tuvo participación en el primer semestre. Pero la llegada de Gallardo cambió su panorama y volvió a ser clave. El propio entrenador recordó años después que, al asumir, Ponzio parecía un náufrago y luego recuperó plenitud competitiva
La humildad como marca personal
Más allá de su voz fuerte en el vestuario, Ponzio siempre se manejó con bajo . Promovía gestos simples, como saludar por el nombre a todos los trabajadores del club, y transmitía esa idea de orden y mesura también fuera de la cancha
Su influencia llegó hasta los más jóvenes. Federico Girotti contó alguna vez que le recomendó mirar el estacionamiento del plantel antes de elegir auto, como una forma de poner las prioridades en su lugar
Un vínculo especial con Messi
Ponzio también compartió selección con Lionel Messi, con quien construyó una relación cercana. Fueron compañeros dentro y fuera de la cancha, y en sus primeros tiempos en la mayor incluso compartieron trayectos hacia Rosario en el vehículo conducido por Jorge Messi, padre del capitán argentino
Ahora, esa trayectoria de liderazgo y convivencia de vestuario se pone a prueba en un rol completamente nuevo. River vuelve a pedirle presencia, pero esta vez desde el banco