Esteban Ribovics llegó a la UFC después de un recorrido atravesado por pérdidas, mudanzas y una decisión temprana: convertir las artes marciales mixtas en su proyecto de vida. Nacido en Tartagal, Salta, y hoy instalado en Estados Unidos, el argentino de 30 años buscará este sábado sumar una victoria de peso ante Edson Barboza en el Xfinity Mobile Arena, de Philadelphia
Su historia deportiva empezó en el ciclismo, pero a los 11 años murió su padre en un accidente laboral y, dos años más tarde, se volcó a las MMA. También pasó por Córdoba, probó distintas carreras y nunca dejó de pelear
A los 18 eligió dedicarse por completo al deporte y, tras ganar su contrato en el Dana White’s Contender Series, ingresó a UFC en 2022. Hoy está dentro del Top 15 y un triunfo podría acercarlo a un cruce con Max Holloway
Trabajo mental para competir mejor
Ribovics cuenta que viene trabajando con especialistas para manejar la ansiedad y ordenar la cabeza antes de cada combate. En su preparación aparecen psicólogos y herramientas de apoyo mental que, según explica, le permiten visualizar escenarios, resolver momentos difíciles y no cargar solo con todo el peso de la competencia
Para el argentino, pedir ayuda no es una señal de debilidad sino parte de su evolución como peleador. También entiende que su etapa actual cambió: ya no vive el sacrificio inicial de otros años, sino una rutina más estable en la que busca seguir creciendo sin estancarse
Pelear, convivir con el dolor
El salteño reconoce que la disciplina exige aceptar lesiones, molestias y una convivencia permanente con el dolor. Aun así, asegura que disfruta el momento cada vez que se sube al tatami o entra a la jaula. Dice que lo mueve el desafío de medirse con rivales de alto nivel y que eso lo mantiene activo y motivado
Barboza aparece como un reto mayor por su experiencia, su poder y su vigencia. Ribovics sabe que deberá sostener un campamento exigente, de entre nueve y 13 semanas para llegar en su mejor versión, y promete una pelea intensa
La mira puesta en dejar huella
Entre sus referencias aparecen Jon Jones, Georges St-Pierre y Santiago Ponzinibbio. También persiste una ambición mayor: que su nombre tenga peso propio dentro de las artes marciales mixtas y que su recorrido lo convierta en un símbolo argentino de la disciplina
Antes de subir al octágono, piensa en quienes lo acompañaron y en su padre. Después, en lo único que importa cuando suena la campana: ganar