La eliminación por penales ante Independiente Santa Fe dejó a Eduardo Coudet en una situación límite. Si su continuidad dependía de esta serie, el desenlace y la forma en que se produjo lo empujan a una salida casi inevitable
River perdió 8-7 desde los doce pasos después de empatar 1-1 en un partido que volvió a exponer sus contradicciones: puede dominar tramos del juego y, al mismo tiempo, desordenarse con una facilidad alarmante. En la noche en que Santiago Beltrán sostuvo al equipo con tres atajadas en la tanda, terminó fallando el penal decisivo cuando ya habían pateado sus diez compañeros
Un derrumbe acelerado
La derrota se suma a una secuencia pesadísima: la eliminación de la Copa Argentina ante Aldosivi, el penúltimo puesto en el Clausura y esta despedida prematura de la Copa Sudamericana. El propio Coudet había admitido días atrás que no iba a perjudicar al club si los resultados no aparecían
El presidente Stefano Di Carlo también había marcado el clima con una frase contundente: la cantidad de derrotas resulta inadmisible. El equipo, mientras tanto, sigue chocando contra sus propios errores
Arranque firme, final descompuesto
River salió con autoridad, presión alta y circulación rápida. En los primeros minutos generó varias llegadas, con Sebastián Driussi como protagonista, y sostuvo una postura agresiva por las bandas, especialmente por derecha
El primer tiempo dejó una postal clara: mucho despliegue, 17 remates y apenas cinco al arco. El volumen ofensivo no se tradujo en eficacia. Driussi encontró el gol en el segundo tiempo, luego de salir del área y volver para conectar en el segundo palo un centro de Montiel
Parecía que el equipo tenía el control, pero los cambios del entrenador alteraron el funcionamiento. Los ingresos de Vera y Borré no reforzaron lo que River venía haciendo y la salida de Montiel terminó de desacomodar la última línea. Ese retroceso abrió la puerta al empate, con el penal que convirtió Fagúndez tras una mano de Martínez Quarta
Señales que ya no alcanzan
La preocupación no pasa solo por el resultado. River acumula un problema de confianza y precisión en momentos clave. Cuando no liquida sus buenos pasajes, reaparecen las dudas, los pases errados y las decisiones mal tomadas
En los últimos 11 partidos, Coudet realizó 44 cambios. Tras 29 modificaciones, el equipo perdió una ventaja, pasó del empate a la derrota o siguió sin capacidad de reacción. Con una inversión millonaria y un plantel amplio, el margen para sostener al técnico quedó reducido al mínimo
Otra noche insólita terminó con River atrapado en su propia fragilidad. Y con Coudet, otra vez, al borde del abismo