River tuvo una noche que parecía resuelta, pero terminó otra vez expuesto a sus propias dudas. Ganaba 2-0 al descanso, controlaba el desarrollo y hasta había recibido una ovación poco habitual en el Monumental. Sin embargo, no supo sostener la ventaja y Vélez reaccionó para llevarse un empate que le dejó al local una sensación de oportunidad desperdiciada
Un primer tiempo favorable que no alcanzó
El arranque había sido ideal para River. A los 9 minutos, Ángel Correa abrió el marcador con una resolución precisa tras un rechazo de Martínez Quarta. Más tarde, la presión alta y la intensidad para recuperar la pelota derivaron en el 2-0, en una acción que terminó con un remate de Freitas desviado en Silvero
Con ese panorama, el equipo de Coudet parecía haber encontrado una versión más ordenada, con el regreso de Montiel y Acuña al banco, y con una estructura más armónica que en partidos anteriores. Pero esa imagen duró poco
Los cambios de Vélez y el quiebre del partido
La entrada de Valdés y Godoy cambió el curso del encuentro. Vélez ganó frescura, se animó más y encontró a River en un momento de desconexión. El error de Almada en una salida hacia adentro abrió la puerta para el descuento y terminó de quebrar la confianza del local
Coudet intentó responder con el ingreso de Borré por Correa, pero la modificación no mejoró el funcionamiento. El colombiano no logró reordenar el circuito de juego y River empezó a sentirse incómodo, impreciso y cada vez más vulnerable
El empate y la sensación de retroceso
Vélez leyó mejor el momento y fue por más. Llegó el centro de Gómez y Lanzini, con un cabezazo preciso, estableció el 2-2 en 19 minutos del complemento. River, que había estado cerca del tercero en una combinación entre Almada y Correa, quedó golpeado y sin reacción clara
En el cierre entraron Driussi y Pereyra, pero no alcanzó. River volvió a dejar pasar puntos valiosos, sigue lejos de la zona de clasificación en su grupo y tampoco pudo recortar frente a un rival directo en la Tabla Anual. El arranque del Clausura, con cuatro derrotas seguidas, pesa cada vez más