San Lorenzo volvió a mostrar sus limitaciones y sumó un empate sin goles ante Estudiantes de Río Cuarto, en Córdoba, en una actuación que reflejó con fidelidad su actualidad
El equipo de Pipo Gorosito intenta reconstruirse con un plantel reducido y golpeado. Entre ausencias por lesiones, suspensiones y futbolistas en recuperación, el margen de maniobra es mínimo y el funcionamiento, todavía más frágil
Un equipo que pelea más de lo que juega
El arranque dejó alguna ilusión: Rodrigo Auzmendi estuvo cerca con un cabezazo, después llegaron otro remate cruzado y un zurdazo de Reali que exigió al arquero Bruera. Pero fue apenas un tramo breve dentro de un desarrollo áspero, sin claridad ni planificación
San Lorenzo insistió, aunque casi siempre desde la urgencia. Le costó asociarse, generar juego y sostener la pelota. La pelota parada tampoco ofreció soluciones. El equipo alternó empuje con desorden y nunca logró transformar ese esfuerzo en dominio
Lesiones, dudas y una realidad incómoda
En el cierre, Reali salió con una posible lesión muscular y se sumó a una lista extensa de bajas que ya incluye a Nicolás Blanco, Gustavo Del Prete, Perrito Barrios, Nahuel Arias, Daniel Herrera, Tonga y Ezequiel Cerutti, además de Gastón Hernández, que sigue en recuperación, y Orlando Gill, suspendido
Con este panorama, el empate terminó siendo una síntesis exacta del momento azulgrana: un equipo que hace lo que puede, pero que produce muy poco y queda lejos de recuperar la identidad de otros tiempos
San Lorenzo quedó octavo en su zona y mantiene una posición incómoda, cerca de caer del otro lado de la tabla