San Lorenzo empató 0-0 como local ante Newell’s y quedó fuera de los ocho primeros puestos. El resultado volvió a exponer la frustración que atraviesa al equipo y derivó en un momento de tensión entre Alexis Cuello y Rubén Insua
Cuando todavía faltaban al menos 35 minutos para el final, el entrenador decidió reemplazar al delantero por el volante Martín Río. La modificación provocó silbidos y generó una reacción visible de Cuello, que miró con enojo hacia el banco y dejó el campo de juego al trote, con una actitud desafiante hacia Insua
El técnico casi no respondió a la mirada del jugador y le indicó que abandonara esa postura. Luego, Cuello pateó una botella de agua ubicada cerca de él y se dirigió al banco de suplentes. No llegó a sentarse: unos segundos después volvió a ponerse de pie mientras Insua, de espaldas, daba indicaciones
Fabián García, asistente del entrenador, tuvo que acercarse para intervenir. Después de hablar con Cuello, consiguió que el delantero se sentara y la situación no pasara a mayores dentro del banco
La respuesta de Insua
Después del partido, Insua sostuvo que no había prestado atención específica a la reacción de Cuello. Según su interpretación, el enojo de un jugador puede responder a distintos factores: el rendimiento propio, la actuación del rival o incluso problemas personales ocurridos durante la semana
El entrenador también rechazó la idea de que necesariamente se tratara de una protesta contra él. Además, afirmó que un futbolista que se molesta al salir puede terminar faltándole el respeto al compañero que ingresa, aunque aclaró que no creía que ese fuera el caso en esta situación
Cuello se retiró sin hacer declaraciones. Mientras tanto, las opiniones de los hinchas fueron divididas: algunos respaldaron la decisión de Insua y otros cuestionaron el cambio porque consideran que el delantero es quien puede generar peligro en un equipo que necesita crear más situaciones
En los próximos días, San Lorenzo deberá evaluar si el club o el cuerpo técnico toma alguna medida por la actitud que Cuello mostró frente a la autoridad del entrenador