Su nombre no suele aparecer entre los más recordados por los hinchas de Boca, pero Víctor Ormazábal formó parte de un ciclo ganador. Debutó en 2003 en una derrota frente a Rosario Central, en un equipo plagado de suplentes y juveniles, y después integró el plantel que conquistó la Copa Sudamericana 2004

De Bianchi a un título internacional

Tras aquel estreno difícil, el mediocampista se afianzó bajo la conducción de Carlos Bianchi. Según recuerda, el entrenador pedía pocas cosas en la charla técnica, sobre todo orden y concentración, y combinaba exigencia con confianza en los más jóvenes

Con ese recorrido, Ormazábal sumó minutos en la serie ante San Lorenzo, también frente a Cerro Porteño y en la final contra Bolívar. En un equipo cargado de figuras como Martín Palermo, Carlos Tévez y Guillermo Barros Schelotto, se movía como uno más dentro de un plantel que dejó huella

“No estuve mucho tiempo en Boca, pero me fui ganando un título”, resumió. En Primera permaneció tres años y después siguió su carrera en Israel, España, Irak y Vietnam

La vida después del fútbol

El regreso al país llegó a los 32 años, empujado por problemas de pago y por destinos que no le ofrecían condiciones estables para seguir creciendo. En ese proceso apareció la panadería como salida laboral y también como nuevo oficio

Su padre le había sugerido aprender el trabajo de panadero. En 2018 compró el fondo de comercio de un local en San Isidro y más tarde lo vendió por la distancia con su casa. Hoy trabaja en Lomas de Zamora, donde lleva ocho años en el rubro

Allí no solo conoce el proceso de elaboración: también habla con proveedores, organiza al personal, controla la producción y maneja la caja. El cambio, admite, fue grande: dejó de pensar como futbolista para administrar un negocio y coordinar un equipo de trabajo

Entre la rutina y la memoria

Ormazábal asegura que el día a día del fútbol y el del comercio no se parecen en casi nada. La adaptación fue lenta, pero encontró una nueva estabilidad. Mientras atiende su local, responde consultas de clientes que a veces no creen que haya jugado en Boca y hasta le piden pruebas para identificarlo con la camiseta azul y oro

También observa otro fenómeno: la caída en el consumo de pan y facturas, algo que asocia tanto con la situación económica como con nuevos hábitos de la gente. Aun así, sigue al frente del negocio con el mismo orden que, según él, le enseñó Bianchi en sus años de fútbol