Un libro de Luis Pozzo Ardizzi rescata una costumbre menos difundida de varios próceres argentinos: su vínculo con la agricultura y el trabajo rural. En esas semblanzas aparecen gestos, decisiones y proyectos que muestran a soldados y marinos también como hombres atentos a la tierra

Belgrano y el impulso al cultivo

Manuel Belgrano aparece como uno de los primeros defensores del desarrollo agrícola. Desde su tarea en el Consulado promovió la plantación de árboles en la llanura pampeana para mitigar las sequías y alentó premios para quienes incorporaran mejoras en sus cultivos

Una disposición de 1797 llegó a establecer recompensas para quienes demostraran haber adaptado un cultivo al clima o levantado una huerta con árboles frutales

San Martín y la chacra de Los Barriales

La faceta rural de José de San Martín también ocupa un lugar central. En 1816 pidió una fracción de tierra en Los Barriales, Mendoza, para instalar una chacra y dedicarse al trabajo del campo

Tomó posesión de esas tierras a fines de ese año y, aunque sus campañas lo alejaron por un tiempo, volvió a ocuparse del lugar a través de un administrador. Más tarde amplió la propiedad, organizó acequias y encontró una explotación en crecimiento, con viñedos y una huerta abundante

Las circunstancias políticas y la muerte de su esposa lo llevaron a abandonar ese proyecto. Desde entonces, soñó con regresar a ese refugio, al que llamaba La Tebaida por su afición a los clásicos

Brown, arado en mano

El texto también recupera el costado chacarero de Guillermo Brown. Retirado de la vida militar, se instaló en su quinta de Barracas y se dedicó al trabajo rural con la misma serenidad que lo había acompañado en la guerra

Una visita del marino John Grenfell lo encontró sembrando alfalfa y vestido para la tarea del campo, lejos de los uniformes y las condecoraciones. Brown respondió con orgullo sobrio: había servido a la patria y le bastaba con una porción de tierra para descansar después de tantas fatigas

La escena resume el espíritu de estas semblanzas: hombres decisivos en la historia nacional que, además de empuñar la espada, valoraron la labranza y el trabajo de la tierra