El mercado de capitales argentino atravesó una expansión veloz en los últimos tres años. En lo que va de 2026, el volumen de emisiones ya duplica el registrado en todo 2023 y, en la medición de los últimos 12 meses, ronda los US$40.000 millones
Ese crecimiento estuvo impulsado por más inversores, mayor apetito por riesgo local y un marco regulatorio orientado a recortar obstáculos para el financiamiento empresarial. En la Comisión Nacional de Valores, la consigna es simple: regular lo necesario, pero sin sobrerregular
Menos permisos, más automatización
Durante la actual gestión, el organismo dictó 174 resoluciones, muchas destinadas a desarmar restricciones previas, muy por encima del promedio histórico de 16 normas al año
Roberto Silva, presidente de la CNV, señaló que al inicio de la administración persistían múltiples trabas asociadas al cepo cambiario dentro del propio mercado de capitales. Según explicó, hubo que eliminar desde declaraciones juradas hasta períodos de parking, y todavía quedan pocas restricciones vinculadas, sobre todo, a la protección frente a capitales de corto plazo
En esa línea, la CNV lanzó el llamado “Big Bang” regulatorio, un esquema que reemplaza parte de las aprobaciones previas por procedimientos automáticos. El objetivo es acortar plazos, bajar costos y permitir que las empresas aprovechen mejor las ventanas de mercado
Más controles sobre los intermediarios
Mientras bancos y sociedades de bolsa se preparan para la puesta en marcha de los Fondos de Asistencia Laboral, el regulador también puso la lupa sobre los intermediarios financieros
Hoy hay 290 agentes de bolsa y unos 80 agentes de negociación registrados en el país. Silva advirtió que el sistema necesita más resguardos para reducir riesgos, mejorar la capitalización de los intermediarios y reforzar los regímenes de información
También remarcó que las compañías del sector deben brindar un servicio confiable, sostener negocios viables y no apropiarse en ningún caso del dinero de los clientes. Para las faltas menores, dijo, la estrategia es advertir; para las graves, aplicar sanciones ejemplares
La apuesta de BYMA
Gonzalo Pascual Merlo, CEO de BYMA, trazó una comparación con la situación de hace una década: entonces había 400.000 cuentas comitentes; hoy existen 28 millones de cuentas abiertas y casi tres millones con saldo invertido
Para el ejecutivo, aún hay espacio para seguir creciendo. Entre las claves mencionó la autorización para crear ETF locales, que permitirían desarrollar inversión pasiva en el país, y una eventual reclasificación de Argentina como mercado emergente
También advirtió que la presencia extranjera sigue siendo baja. BYMA tiene apenas 20% de público foráneo, en gran parte brasileño, y el país continúa fuera de los grandes índices de inversión pasiva. Eso, sostuvo, limita tanto la entrada de capital activo como el acceso de nuevos jugadores al mercado local
Pese a eso, consideró que la economía argentina llega a esta etapa con una base más ordenada en lo fiscal, monetario, cambiario y macroeconómico. Aun con desafíos por delante, afirmó que el país empieza a mostrarse en mejores condiciones para competir por inversión