GOBERNADOR GREGORES, Santa Cruz. Mónica Reinsch y Eric Agustín ensayan una forma de incorporar el guanaco a la actividad ganadera sin mantenerlo en criaderos ni retirarlo por completo de los campos

Su propuesta combina animales libres, un amansamiento mínimo y el regreso periódico a corrales. Allí pueden ser esquilados y registrados para construir la trazabilidad de la fibra

El sistema toma elementos del manejo trashumante de alpacas y llamas del noroeste argentino. Los animales se desplazan con perros, aprovechan los pastizales y reciben forraje durante el invierno. Según sus impulsores, no hacen falta cercos altos ni instalaciones especiales: pueden utilizarse estructuras similares a las de la ganadería tradicional

Un ensayo en 33.000 hectáreas

La experiencia se desarrolla en Las Tunas, una estancia de la familia de Agustín ubicada a 30 kilómetros de Gobernador Gregores y a siete kilómetros de la ruta 40. Allí conviven 500 vacunos, 400 ovejas y 200 chulengos amansados

El objetivo es alcanzar 2.000 madres mansas. El trabajo comenzó en 2018, con los primeros encierros y el desarrollo de la técnica de amansamiento. En una demostración, los productores arrearon los animales durante diez kilómetros hasta la estancia La Angostura

El procedimiento comienza con el palenqueo, de manera similar al de un caballo. Después del traslado, los guanacos pasan por un corral de adaptación, donde descansan, comen avena y pasto y se recuperan. Luego se les coloca un bozal hasta que aceptan el freno y pueden ser cabestrearlos

El manejo está a cargo de Emilio, hijo de Agustín, que trabaja con los animales desde los 14 años. La propuesta busca conservar la estructura social del grupo y generar un vínculo de confianza con las personas y los perros

La fibra como incentivo productivo

Para los productores, el valor económico de la fibra es la clave para que el guanaco deje de ser visto únicamente como un problema. Su planteo apunta especialmente a pequeños ganaderos que ya cuentan con instalaciones para ovejas

Los análisis realizados sobre animales de Nativa Guanacos registraron fibras de entre 13 y 15 micrones. La fibra cruda esquilada en silvestría se ubica, según los valores mencionados por Agustín, en 250 dólares por kilo, mientras que la de vicuña alcanza los 580 dólares

Desde 2019, Agustín calcula que esquiló unos 1.200 guanacos. Cada animal recibe una caravana colgada del cuello con sus datos, un sistema que permite identificarlo y seguir el origen de la fibra

Los compradores solicitan además fibra descerdada. Por eso, Reinsch considera que una planta de procesamiento en Santa Cruz podría impulsar la actividad. También evalúa la posibilidad de combinarla con fibra de merino

Un punto intermedio para el manejo del guanaco

Santa Cruz autoriza la esquila en silvestría y la cría en establecimientos especializados. Los productores sostienen que la primera alternativa dificulta la trazabilidad, mientras que la segunda exige altos costos de infraestructura y alimentación

Su modelo intenta ubicarse entre ambas opciones: mantener a los animales en libertad, acostumbrarlos a regresar a los corrales y aprovechar la fibra sin alterar su organización social

La propuesta fue presentada durante la Primera Jornada del Guanaco, realizada en la estancia La Angostura, con demostraciones de arreo, esquila y manejo a campo. El emprendimiento representará a Santa Cruz en el Concurso Emprendimiento Argentino 2026

El próximo objetivo es mostrar los guanacos mansos en una exposición rural provincial y, a futuro, convertirse en proveedor de madres ya amansadas para otros establecimientos