Frente a un escenario de lluvias abundantes y temperaturas elevadas, especialistas actualizaron las proyecciones climáticas y difundieron una serie de pautas para el manejo productivo. El análisis se presentó en una charla técnica realizada en la Sociedad Rural de Azul, donde también se expusieron recomendaciones para anticiparse a los posibles efectos del fenómeno sobre la campaña 2026-27

Participaron autoridades y técnicos vinculados al sector agropecuario, con exposiciones centradas en el comportamiento esperado de El Niño y en sus implicancias para la agricultura y la ganadería

Un fenómeno más intenso y prolongado

Según la evaluación presentada, El Niño atraviesa una etapa de desarrollo con una intensidad que podría ir de moderada a fuerte y mantenerse, al menos, hasta fines del verano de 2027

Los técnicos remarcaron que el impacto no es igual en todas las regiones, porque depende de la dinámica oceánica y de cómo evolucionen las condiciones locales. Por eso, subrayaron la necesidad de seguir el monitoreo climático para ajustar decisiones en cada territorio

En períodos con este fenómeno, las lluvias suelen expandirse sobre amplias zonas y, cuando se intensifican, pueden derivar en anegamientos, sobre todo en cuencas vulnerables de la región

La oportunidad y el riesgo en los lotes

En el plano agrícola, se indicó que hoy hay buena reserva de agua útil en el suelo, en un contexto similar al del inicio de la campaña pasada, aunque con un pronóstico más firme de lluvias superiores a lo normal en el corto plazo

Eso puede convertirse en una ventaja o en un problema, según el tipo de lote y la forma de manejo. Si el agua acompaña, puede abrir una oportunidad para apuntar a techos de rendimiento altos en maíz, soja y girasol. Pero, si se administra mal o en exceso, también puede provocar pérdidas por encharcamiento, inundación, deterioro de granos, enfermedades, plagas y problemas en la calidad de semilla

Entre las recomendaciones, se destacó la siembra directa por el riesgo de planchado del suelo y la conveniencia de priorizar siembras tempranas para aprovechar la humedad disponible y las condiciones ambientales favorables

Ganadería: anticiparse antes del barro

En ganadería, la prioridad pasa por reducir pérdidas sanitarias y productivas ante un escenario de excesos hídricos. Para eso, se sugirió mejorar accesos a potreros, altear callejones y preparar sectores altos, secos y bien drenados para eventuales concentraciones de animales

En pleno período de parición, esos espacios pueden ayudar a disminuir problemas asociados al barro y la humedad, como diarreas neonatales e infecciones umbilicales. Para los lugares transitorios de descanso, se recomendaron entre 10 y 15 metros cuadrados por binomio vaca-ternero

También se insistió en un uso más eficiente de los recursos forrajeros. La idea es consumir primero los potreros que podrían quedar inutilizados si avanzan los anegamientos y dejar para más adelante las medias lomas y lomas con praderas

Además, se aconsejó reforzar las recorridas en la segunda mitad de la parición, prestar atención a las infecciones umbilicales, incluir la leptospirosis en los planes sanitarios de terneros y recrías, controlar parásitos gastrointestinales cuando corresponda y cumplir en tiempo y forma con la vacunación obligatoria contra carbunclo

La recomendación de fondo fue clara: anticiparse, capacitarse y tomar decisiones antes de que la humedad complique la producción o la sanidad del rodeo