El fenómeno de El Niño está instalado, pero todavía no se tradujo en las lluvias esperadas para buena parte de la región productiva argentina. Septiembre terminó con precipitaciones inferiores a los promedios históricos y las proyecciones sobre la intensidad del evento comenzaron a moderarse
El calentamiento del océano Pacífico continúa presente, aunque su impacto sobre el clima argentino ha sido limitado. Alfredo Elorriaga, consultor de la Guía Estratégica para el Agro, explicó que una persistente circulación de aire frío desde la Patagonia dificulta el avance de la humedad hacia el centro del país
A ese factor se suma una anomalía fría en el Atlántico, cerca de la desembocadura del Río de la Plata, que tampoco favorece el ingreso de humedad. Por eso, pese a los indicadores asociados con El Niño, gran parte de la región pampeana permanece sin recibir las lluvias previstas
Un Niño fuerte que todavía no genera el efecto esperado
La anomalía de temperatura del Pacífico alcanzó los 2,2 °C a fines de septiembre, frente a los 1,8 °C registrados un mes antes. Estos valores ubican al fenómeno por encima del umbral de un Niño fuerte y cerca de la categoría de intensidad muy fuerte
Sin embargo, esa magnitud no se refleja en las precipitaciones. Para esta época del año se esperaba un mayor ingreso de humedad desde el norte, algo que no ocurrió de manera suficiente en las principales zonas agrícolas
Bajan las estimaciones para los próximos meses
Las proyecciones sobre la intensidad máxima del fenómeno también fueron corregidas a la baja. Las estimaciones sin corregir habían alcanzado los 4,26 °C en julio, rondaron los 4 °C en agosto y descendieron a 3,25 °C en la actualización de septiembre
En los cálculos corregidos se había previsto un pico de 2,4 °C para diciembre, dentro de un escenario de Niño fuerte a muy fuerte. Con los datos más recientes, esa cifra bajó a 2 °C y podría continuar disminuyendo
Si la tendencia se confirma, el fenómeno podría pasar de valores propios de un Niño muy fuerte al límite de la categoría de Niño fuerte. Los registros actuales, además, se encuentran por debajo de los observados en 2015
La agricultura, pendiente del agua
La revisión de la intensidad obligaría a modificar también las previsiones de lluvias. Inicialmente se estimaban acumulados superiores a los promedios históricos en aproximadamente 30% para octubre, 70% para noviembre y 90% para diciembre
Aunque todavía se esperan registros por encima de las medias durante los próximos tres meses, podrían ser significativamente menores que los calculados al comienzo. Los nuevos datos, que se conocerán durante los primeros días de octubre, permitirán evaluar si el cambio de tendencia se consolida
Mientras tanto, la falta de precipitaciones empieza a afectar las expectativas productivas. El agua resulta cada vez más necesaria para sostener el potencial del trigo y avanzar con las siembras de maíz
El comportamiento del Pacífico es solo una de las variables que intervienen en el clima. La circulación polar persistente desde la Patagonia continúa condicionando el escenario y mantiene abierta la incógnita sobre el impacto final de El Niño en las regiones productoras argentinas