El Niño ya está instalado y su influencia podría hacerse sentir con más fuerza a medida que avance la primavera. En la región agrícola núcleo, las proyecciones marcan un aumento de las lluvias de 30% en octubre, 70% en noviembre y 90% en diciembre, siempre en relación con los valores normales para cada mes
La ventana más crítica del calendario
El tramo más complejo llegaría entre noviembre y diciembre, cuando coinciden la cosecha de trigo y las siembras de soja de segunda y maíz tardío. La mayor preocupación no pasa solo por el volumen de agua, sino por la frecuencia de las precipitaciones, que podría dejar pocos días disponibles para entrar a los lotes
Un escenario así favorece la oferta hídrica para los cultivos, pero también puede provocar problemas de piso, demoras operativas y cuellos de botella en plena campaña
Cómo se estimó el impacto
Las proyecciones surgen de un ajuste metodológico sobre un sistema desarrollado en 2023, construido con registros de 36 estaciones meteorológicas, información de diez modelos climáticos y datos de lluvia de los últimos 50 años
El cálculo toma en cuenta la relación histórica entre las precipitaciones y el calentamiento mensual del Pacífico. Aun así, la estimación contempla solo la incidencia de un Niño fuerte o muy fuerte sobre el centro del país, sin incorporar otras variables regionales o globales que también podrían alterar el resultado
Un evento que aún puede intensificarse
La temperatura superficial del Pacífico está hoy 1,8 grados por encima de lo normal, cuando un mes atrás la anomalía era de 1,25 grados. La fase oceánica comenzó en junio, pero ahora la atmósfera empieza a acoplarse al sistema, lo que abre la puerta a que sus efectos se vuelvan más visibles
Las proyecciones muestran un pico inferior a 2,5 grados, aunque todavía se trabaja con un rango de entre 2 y 3 grados por la incertidumbre restante. El comportamiento esperado se parece más al episodio de 2015/16, cuando el océano llegó a un máximo de 2,8 grados
Qué cultivos quedan más expuestos
El maíz tardío aparece entre los cultivos más comprometidos, porque su siembra coincidiría con el tramo más intenso del fenómeno. Ese cereal es especialmente sensible al anegamiento en el momento de la emergencia
En soja, las lluvias abundantes pueden endurecer la superficie del suelo y complicar la salida de las plantas. Por eso, cualquier demora en la siembra podría agravar la presión operativa sobre la campaña
Más calor y otra dinámica para el otoño
El Niño también suele venir acompañado por temperaturas más altas. En el antecedente de 2015/16, el invierno de 2015 fue el más cálido de las últimas seis décadas, y para este ciclo se espera un final de invierno moderado por el fenómeno
De cara al verano, no se descartan olas de calor. Al mismo tiempo, para abril las curvas proyectan una transición más cercana a la neutralidad, a diferencia de 2016, cuando todavía persistía la influencia del evento. Aun así, el cambio de estación puede favorecer procesos de ciclogénesis y episodios de lluvias intensas
El Atlántico, que hoy se presenta más cálido de lo normal, ayudó a potenciar el ingreso de aire húmedo sobre la región pampeana durante julio. Para el último trimestre del año, en cambio, los modelos indican una anomalía fría, lo que no debería sumar humedad extra. En ese marco, la franja este del país podría seguir recibiendo lluvias superiores a lo normal por efecto de El Niño