La producción bubalina argentina atraviesa una etapa de expansión. El rodeo alcanzó las 205.000 cabezas, un 25,3% más que en 2023, según datos oficiales. Corrientes, Formosa y Chaco concentran el 83% de las existencias nacionales
El crecimiento se explica por la capacidad del búfalo para desarrollarse en zonas de calor, humedad y abundancia de pastizales, donde la ganadería vacuna enfrenta mayores dificultades. En el Nordeste Argentino (NEA), la especie permite aprovechar campos de baja productividad y mejorar el resultado económico de los establecimientos
Una alternativa para los campos con limitaciones
Los productores observan mejoras en indicadores como el peso de los terneros al nacer, los índices de preñez y la cantidad de crías logradas. José Roca, gerente de Logros y productor, señaló que la eficiencia productiva es uno de los principales motores de la actividad
Después de las sequías, varios ganaderos incorporaron búfalos para recomponer sus rodeos. A la vez, la mayor valoración de las hembras incrementó la demanda de búfalas madres, cuya longevidad y capacidad reproductiva las convierten en un activo relevante para los criadores
La actividad también comenzó a extenderse fuera de sus zonas tradicionales. En Córdoba se estima que hay alrededor de 5000 ejemplares y se impulsaron iniciativas privadas para relevar y difundir la producción
Más presencia en carnicerías y góndolas
La carne bubalina, históricamente relegada frente a la vacuna, empezó a ganar visibilidad en el mercado interno. El avance de las carnicerías especializadas y la comercialización de productos como hamburguesas ayudaron a formar una demanda todavía incipiente
La mayor parte de la producción se consume dentro del país y las exportaciones aún son reducidas. Sin embargo, la Argentina dispone de una cuota de alta calidad para enviar carne de búfalo a la Unión Europea: son 200 toneladas anuales, con un arancel de ingreso del 0%
Para el período iniciado en julio y vigente hasta junio de 2027, solo se utilizaron 0,88 toneladas y quedan disponibles 199,12. El cupo representa una oportunidad comercial, aunque el sector todavía necesita reunir volumen y desarrollar una estrategia de posicionamiento internacional
Genética y manejo para mejorar la productividad
María Nilda Silva, de la Cabaña CIAB, sostuvo que uno de los cambios centrales fue la mayor visibilidad del animal. La promoción de sus características permitió que más productores consideraran al búfalo como una alternativa productiva y no solo como una especie presente en los campos
Algunos criadores comenzaron a diferenciar la carne, con ventas en góndolas específicas y presentaciones envasadas al vacío. También avanzaron en técnicas de inseminación y selección de padres, herramientas que permiten expresar mejor el potencial productivo y reproductivo de los animales
El manejo requiere prácticas específicas. Según Silva, cuando los animales se acostumbran a las rutinas de trabajo y reciben un trato adecuado, responden favorablemente y pueden desarrollarse sin inconvenientes
Marco Zava, titular de la Cabaña Imará, destacó que la retención de hembras aceleró la expansión del rodeo. Desde 2015, el crecimiento anual pasó de una tasa de entre 10% y 13% a más del 20%, lo que volvió difícil conseguir bubillas para ampliar los establecimientos
Un potencial de 11 millones de hectáreas
Zava estimó que existen unos 8 millones de hectáreas ganaderas de baja productividad en las cuatro provincias del NEA. A ese territorio sumó cerca de 2 millones de hectáreas en Córdoba y otro millón distribuido entre el norte de Santa Fe y el norte de Entre Ríos, sobre la costa del Paraná
En total, calculó un potencial de aproximadamente 11 millones de hectáreas para el crecimiento de la actividad. Los frigoríficos tampoco representarían una limitación, ya que establecimientos de Chaco, Formosa, Misiones y Corrientes realizan faenas de vacunos y búfalos
El principal obstáculo es la escala. Frente a un rodeo vacuno cercano a los 50 millones de animales, las 205.000 cabezas bubalinas todavía resultan insuficientes para abastecer mercados masivos. Por eso, actualmente la actividad se orienta principalmente a nichos comerciales
La eficiencia productiva como ventaja
La población bubalina crece a un ritmo anual del 20% o más, una de las tasas más altas de América junto con la de Bolivia. Si esa evolución se mantiene, la Argentina podría alcanzar unas 750.000 cabezas en 2030
La especie puede aprovechar pastizales secos, bañados, esteros y pajonales, ambientes donde el rendimiento del ganado vacuno suele ser menor. Su capacidad para degradar la fibra cruda y utilizar la proteína disponible favorece los resultados reproductivos y productivos
En los sistemas bubalinos, los índices de preñez pueden ubicarse entre 80% y 90%, frente a valores de entre 63% y 70% en la ganadería vacuna, aun con mayores gastos de alimentación y logística. Además, el búfalo puede registrar una ganancia diaria de peso 60% superior y llegar a los 400 kilos a los 20 meses, con dentición de leche
Los productores también resaltan la longevidad reproductiva de las hembras y menores costos sanitarios y laborales. En establecimientos donde los animales están habituados al manejo, la necesidad de personal puede reducirse hasta un 40%