Desde el aire, el paisaje es una sola extensión de agua. En La Gallareta, en el departamento Vera, al norte de Santa Fe, casi no quedan sectores secos: la hacienda avanza como puede entre campos anegados, mientras productores buscan dónde reubicar sus animales

Campos bajos, caminos cortados y hacienda en movimiento

El problema golpea sobre todo a las zonas más bajas de la región. En algunos lugares el agua rodeó las viviendas y dejó a las familias aisladas; en otros obligó a sacar toda la hacienda. Con más de 1100 milímetros caídos en los primeros cuatro meses de 2026 en localidades como Vera y La Gallareta, el volumen de lluvia superó con amplitud lo habitual para un año completo

La preocupación crece porque el agua todavía ocupa grandes superficies y, además, persiste la posibilidad de nuevas lluvias asociadas a El Niño. En el departamento Vera hay alrededor de 700.000 bovinos, y el traslado de los animales ya se volvió una urgencia para muchos establecimientos

Trasladar animales, pagar pastaje y volver a empezar

Erwin Oehrli tuvo que mover toda su hacienda hace tres meses, cuando ya no pudo sostenerla en un campo cercano a la laguna La Loca. Según contó, el establecimiento tiene hoy cerca de un metro de agua y volver a trabajar allí resulta imposible

La primera salida fue un campo alquilado, pero duró poco. La falta de espacios disponibles y el aumento de los costos del pastaje lo obligaron a desplazar otra vez a los animales. Ahora están en una zona de islas de Villa Ocampo, a la espera de que el agua no avance más

“Los números no dan”, resumió el productor, que advirtió que una nueva subida del nivel podría obligarlos a buscar otro destino

Vivir aislados desde abril

En el paraje El Palmar, distrito La Garita, Lorena Giauque enfrenta una situación similar. Productora ganadera e integrante de la comisión directiva de la Sociedad Rural de Vera, vive con su familia en una zona donde el camino a la ruta nacional 98 quedó interrumpido desde abril

La primera inundación llegó después de una tormenta que dejó muy atrás el pronóstico previsto. Desde entonces, el acceso a Vera se volvió cada vez más difícil y los últimos 30 milímetros terminaron por dejarlos sin salida

“No hay salida por ningún lado”, dijo. En su zona, el agua cubrió casi toda la superficie y las casas quedaron como islas. Parte de la hacienda ya fue retirada, aunque en el establecimiento todavía quedan sectores altos donde los animales resisten por ahora

Sacar vacas a caballo y pensar en la parición

La falta de caminos también complica la salida de los animales. Los camiones no pueden entrar y la única alternativa es arriarlos a caballo durante 30 kilómetros hasta la ruta, donde recién pueden ser cargados

Mientras tanto, la familia sigue buscando otro campo, sin éxito. La escasez de pasturas y el movimiento de hacienda en toda la zona reducen las opciones disponibles

La preocupación más grande aparece hacia adelante. Si el agua sigue durante la época de parición, los terneros recién nacidos podrían quedar sin lugares secos donde echarse. Para Giauque, ese riesgo hace que la inundación sea incluso más grave que una sequía

“Se complica, pero hay que seguir”, resumió