La Argentina enfrenta una demanda energética en aumento y el escenario podría tensionarse más si la actividad industrial recupera impulso. En ese contexto, ejecutivos del sector renovable remarcaron que hoy no sobra capacidad y que la planificación será decisiva para acompañar el crecimiento
Diego Werner, CEO de Aires Renewables, sostuvo que la energía pasó a ocupar un lugar central en la estructura de costos de muchas empresas. En algunos casos, incluso ya supera al gasto salarial. También advirtió que la exposición a los vaivenes internacionales volvió más visible el impacto de los precios energéticos en la economía local
Gustavo Castagnino, director de Asuntos Corporativos de Genneia, planteó que las renovables dejaron de ser solo una opción atractiva para transformarse en una alternativa competitiva, con precios estables a largo plazo por la vía de contratos. Según afirmó, hoy el segmento ofrece uno de los costos más bajos del mercado eléctrico
El sector privado, motor del crecimiento
Para los especialistas, incluso sin un salto extraordinario de la actividad, el consumo de energía seguirá creciendo con la economía. En ese marco, el sector corporativo aparece como uno de los principales impulsores de la expansión de las renovables
Werner pidió que tanto el Estado como las compañías incorporen una lógica más fina de seguimiento y control del gasto energético. La idea, sostuvo, es anticiparse a una demanda que puede acelerarse y evitar cuellos de botella
Más proyectos, pero también más red
Uno de los puntos fuertes de las renovables es la velocidad para poner en marcha nuevos desarrollos: un parque solar puede construirse en alrededor de un año y uno eólico en dos. Sin embargo, el gran límite sigue siendo el transporte de esa energía
El sector insistió en que hacen falta líneas de alta tensión y una red capaz de llevar la generación hasta los centros de consumo. En ese marco, mencionaron la licitación para las obras de AMBA 1 y la necesidad de avanzar con nuevas líneas hacia regiones como la Patagonia y Mendoza
La ecuación también depende del capital. Genneia, que en los últimos cinco años emitió casi US$1300 millones en bonos verdes, se apoyó además en financiamiento de bancos de desarrollo. Para atraer más inversión, Werner destacó la necesidad de reglas estables en el tiempo
Reglas de largo plazo para inversiones intensivas
Los ejecutivos recordaron el recorrido de la ley 27.191, una norma que impulsó el crecimiento del sector y permitió pasar de un 2% de participación en la matriz energética al objetivo del 20%. Esa ley venció el 31 de diciembre de 2025 y ahora se espera una prórroga por 20 años
La continuidad regulatoria, señalaron, es clave porque los proyectos renovables requieren desembolsos elevados y recuperación lenta. En esa línea, Werner explicó que una inversión inicial puede alcanzar los US$20 millones en el primer tramo, pero el recupero suele extenderse más allá de un mandato presidencial
Castagnino afirmó que las nuevas regulaciones ya contribuyeron a transparentar el mercado y a ordenar la actividad. El objetivo, resumió, es abaratar la energía y hacer más competitiva a la industria
Baterías, infraestructura y nueva oferta
Otro frente de desarrollo aparece en las baterías de alta potencia, que podrían ayudar a cubrir picos de consumo y estabilizar el sistema. Según se explicó, podrían verse contenedores con capacidad de almacenamiento circulando en el AMBA y también licitaciones en nodos críticos del país
La inversión requerida sigue siendo alta. Un parque renovable puede demandar alrededor de US$250 millones y cada kilómetro de línea de alta tensión ronda los US$500.000. Por eso, los ejecutivos plantearon que el crecimiento necesitará una combinación de inversión privada, planificación estatal y licitaciones que aceleren la expansión de la red
Werner agregó que el cronograma de inversión asociado al RIGI también presiona sobre la necesidad de ampliar la oferta eléctrica. En su visión, la Argentina ya no discute solo ideas: debe preparar capacidad real para acompañar los desembolsos que vienen