Más de uno de cada tres asalariados privados formales que se perdieron desde la llegada de Javier Milei al Gobierno pertenecía a la industria manufacturera. El sector encabeza la destrucción de empleo registrado y, si se toma como referencia su último pico, en agosto de 2023, acumula casi 90.000 trabajadores en blanco menos

A ese retroceso se suma un deterioro de más largo plazo: la informalidad fabril aumentó casi 10 puntos porcentuales en la última década. El panorama será uno de los ejes del próximo Día de la Industria, que la Unión Industrial Argentina celebrará el 2 de septiembre en la planta de Laboratorios Elea, en la provincia de Buenos Aires, con invitaciones extendidas al Presidente, a ministros, al gobernador Axel Kicillof y a directivos de las principales empresas del país

Un diagnóstico de extrema fragilidad

La radiografía coincide con un informe de fuerte tono crítico elaborado por Bernardo Kosacoff y Diego Coatz para el Boletín Informativo Techint. Allí describen a la industria como un sector en situación de “extrema fragilidad” y sostienen que, detrás de los grandes números, conviven “tres Argentinas”: un núcleo moderno, productivo y exportador; un entramado amplio de firmas orientadas al mercado interno, con capacidades acumuladas pero problemas de competitividad; y un segmento de baja productividad con alta informalidad

Para los autores, el deterioro no comenzó con la actual administración. Entre 2011 y 2025, el PBI industrial por habitante cayó 28% y, en ese mismo período, no se sumó empleo formal neto en el sector, aun cuando la población creció más de 15%

La recuperación posterior a la caída de 2024 también fue desigual. Las actividades ligadas a la molienda agrícola y a la producción hidrocarburífera mostraron mejoras, mientras que buena parte de las ramas orientadas al mercado interno siguió rezagada

La pérdida de puestos y sus ramas más golpeadas

De acuerdo con un análisis sobre la serie desestacionalizada del Sistema Integrado Previsional Argentino, entre noviembre de 2023 y mayo de 2026 se redujo en 241.176 la cantidad de asalariados privados formales. La industria explicó 85.561 de esas bajas, es decir, el 35,5%. La construcción fue el segundo sector más afectado, con 62.747 puestos menos. Entre ambos concentraron el 61,5% de la caída total

Una parte de esa pérdida fue absorbida por el crecimiento de formas independientes registradas, sobre todo monotributistas, mientras que otra derivó en cuentapropismo informal

Un relevamiento del Centro de Estudios de la Unión Industrial Argentina indicó además que solo en mayo la industria perdió 3.157 empleos registrados, aunque la baja se desaceleró respecto del promedio de los seis meses previos. Desde agosto de 2023, la merma acumulada llegó a 89.667 trabajadores, equivalente a una caída del 7,5%, y dejó al sector como el de mayor destrucción absoluta de empleo formal

Los rubros más castigados fueron textiles, confecciones, cuero y calzado, con 28.088 puestos menos; metalmecánica, con 21.384; otras manufacturas, con 15.368; automotores y neumáticos, con 9.552; madera, papel, edición e impresión, con 6.241; y química y petroquímica, con 5.453. Alimentos y tabaco mostró la menor retracción, con 856 empleos menos

Más informalidad y menos bienestar

Otro estudio, elaborado por el Observatorio Económico Social de la Universidad Nacional de Rosario, reconstruyó la evolución de la formalidad laboral durante casi una década y encontró un cambio notorio en la industria, una actividad históricamente asociada al trabajo registrado. La informalidad en la manufactura pasó del 32,2% en el cuarto trimestre de 2016 al 41,9% en el tercero de 2025

En el mismo período, el peso del cuentapropismo subió del 21,1% al 24,5% del empleo total. La diferencia entre categorías es amplia: en el primer trimestre de 2026, el 65,3% de los cuentapropistas era informal, contra el 37,9% de los asalariados

El informe también remarcó el vínculo entre informalidad y pobreza. En el cuarto trimestre de 2025, el 34,3% de los trabajadores informales vivía en un hogar pobre, frente al 10% de los formales. Por eso, definió a la formalidad como una “frontera del bienestar”

El desafío productivo

La debilidad no se limita a la industria. Un informe reciente distribuido entre inversores señaló que, si se excluyen agricultura y minería, la economía permanece prácticamente en los niveles de noviembre de 2023. A la vez, los salarios formales reales siguen 7% por debajo del primer semestre de 2023 y el empleo formal está 3,5% por debajo del cuarto trimestre de ese año

El texto advierte además que la normalización comercial explica solo una parte del cuadro. Algunos sectores con ventajas competitivas, como alimentos procesados, también muestran un desempeño muy débil. Incluso actividades no transables, como la construcción, continúan rezagadas

Frente a ese escenario, Kosacoff y Coatz proponen una agenda en tres planos: una macroeconomía estable y compatible con el crecimiento; mejoras en competitividad sistémica, con foco en crédito, impuestos, logística, energía e infraestructura; y una política de productividad dentro de las empresas, apoyada en digitalización, inteligencia artificial, sustentabilidad y formación de talento

Su conclusión busca evitar dos extremos: ni un regreso al proteccionismo clásico ni una apertura sin estrategia. La apuesta, sostienen, es por una política productiva moderna, abierta al mundo, pero atenta al nuevo mapa global de subsidios, dumping y competencia industrial