La tensión política volvió a imponerse sobre la agenda económica. En el mercado, las miradas se concentran cada vez más en las elecciones de 2027, mientras persisten las dudas sobre la recuperación de la actividad y el impacto de la morosidad en el consumo

El tipo de cambio sigue funcionando como un límite para cualquier impulso más agresivo. Con el dólar cerca de $1.500, el Gobierno sostiene tasas elevadas para evitar presión cambiaria, aun cuando el costo financiero ya golpea a familias y empresas

Mora alta y consumo frenado

La preocupación principal pasa por el deterioro del crédito. El endeudamiento de los hogares alcanzó niveles muy altos y dejó fuera del sistema a millones de personas. Según los cálculos citados por las consultoras, unas 6 millones de personas quedan excluidas del mercado por no poder cumplir con sus deudas

Ese cuadro no solo afecta a los bancos o a las billeteras virtuales. También reduce el consumo y alimenta un círculo de menor actividad, en especial en los sectores más sensibles al ingreso disponible

En este contexto, la financiación de corto plazo resulta muy cara para los consumidores. Un préstamo a tres meses puede implicar un costo muy superior al rendimiento de los instrumentos en pesos de igual plazo, lo que agrava el problema de acceso al crédito

El debate por los dólares bancarios

Otro foco de discusión es la flexibilización para que los bancos presten dólares a empresas que no generan divisas. La medida busca movilizar parte de los depósitos en moneda extranjera para sostener la actividad, aunque reabre el debate sobre los riesgos regulatorios

Las consultoras señalan que el sistema financiero llega a este punto con niveles de capital y previsiones suficientes para absorber pérdidas. Por eso, el problema no sería una crisis bancaria, sino el deterioro de los balances familiares y la falta de dinamismo del crédito en pesos

Al mismo tiempo, advierten que ampliar el uso de dólares en el crédito podría abrir una puerta que luego sea difícil de cerrar, aun cuando hoy la operatoria se limite a empresas y mantenga exigencias más estrictas

El mercado mira 2027

Las lecturas políticas también pesan. Las negociaciones entre el oficialismo y sectores de la oposición, junto con el reacomodamiento del peronismo, empezaron a ser interpretadas por los inversores como un anticipo del escenario electoral de 2027

En paralelo, se percibe una caída en la aprobación del Gobierno y un mercado menos convencido de que haya una hoja de ruta clara para reactivar la economía. La consecuencia es visible en bonos, acciones y en una mayor cautela general

Señales mixtas hacia adelante

Entre las pocas señales favorables, aparecen mejores precios para algunos commodities agrícolas y una estabilidad relativa en el mercado cambiario. Pero el frente financiero sigue condicionado por la incertidumbre política, las tasas altas y la debilidad del crédito

Con la actividad todavía heterogénea y el consumo sin reacción, la economía sigue dependiendo de que aparezcan señales más firmes de confianza. Por ahora, esa mejora todavía no termina de llegar