El Banco Central de Paraguay inició la resolución bancaria de Ueno Bank, una entidad digital con 2,9 millones de usuarios. La medida llegó después de que su índice de solvencia quedara por debajo del 50% del mínimo regulatorio, tras ajustes realizados en sus estados financieros
Las inspecciones detectaron fallas en la evaluación del riesgo crediticio, inconsistencias en los datos usados para aprobar préstamos y operaciones con compañías vinculadas a accionistas del banco. Ocho directivos permanecen detenidos y la Justicia ordenó embargos preventivos por US$70 millones y 1,62 billones de guaraníes sobre bienes de la entidad y sus accionistas
Los clientes no podrán disponer de sus ahorros durante al menos 15 días. La calificadora advirtió que los depositantes no cubiertos, entre ellos algunas empresas, podrían sufrir demoras o pérdidas, con un efecto moderado y transitorio sobre la economía real
El seguro de depósitos será el primer respaldo
La resolución será también una prueba para el mecanismo paraguayo destinado a ordenar la quiebra de bancos grandes. El riesgo para el conjunto del sistema debería mantenerse acotado si la intervención es rápida y organizada
Ueno había crecido con una estrategia digital agresiva y en 2024 compró Banco Visión. Para agosto de 2026, los depósitos equivalían al 73% de sus pasivos. Por valor, solo el 30% de esos fondos estaba dentro del límite del seguro oficial: 75 salarios mínimos, unos 228 millones de guaraníes o cerca de US$38.000 por depositante
Sin embargo, el Banco Central indicó que alrededor del 97% de los depositantes estaría cubierto por completo mediante el Fondo de Garantía de Depósitos. Al excluir los fondos del Instituto de Previsión Social y de otros organismos públicos, los saldos no asegurados representan cerca del 40% de los depósitos de Ueno
Esos acreedores quedarán vinculados al patrimonio residual del banco y su recuperación no está garantizada
En septiembre de 2026, el fondo contaba con US$1600 millones de liquidez, el doble de los depósitos asegurados de Ueno. Sus recursos provienen principalmente de aportes trimestrales obligatorios de las entidades financieras. Si fueran insuficientes, el Estado podría respaldarlo mediante la emisión de bonos
El principal acreedor local es la Agencia Financiera de Desarrollo. Su exposición está respaldada por los préstamos que Ueno otorgó con esos recursos, una cobertura que reduce la posibilidad de contagio hacia otros bancos
Los bancos grandes podrían absorber parte de los fondos
La calidad de los activos de consumo se deterioró, pero los préstamos problemáticos representan 2,5% del total. Las reservas cubren el 113% de esa cartera y el capital regulatorio del sistema llega al 17,1%
La salida de Ueno probablemente reduzca la competencia por las tasas de los depósitos, que se intensificó durante los últimos tres años. Itaú, Continental, Sudameris y GNB concentran cerca del 60% de los depósitos del sistema y podrían recibir parte de los fondos que se reubiquen
El episodio también podría llevar al Banco Central a elevar las exigencias de capital y acelerar la adopción de las normas de Basilea III. La posición de capital de los bancos locales, según la evaluación difundida, permitiría absorber esos cambios