La expansión de Vaca Muerta y del negocio energético dejó de ser una apuesta de largo plazo para convertirse en una demanda concreta de capital. El ritmo de inversión que exige la producción de hidrocarburos, la minería y las grandes obras de infraestructura supera, en muchos casos, la caja de las compañías y empuja al sistema financiero a buscar nuevas herramientas
En ese contexto, referentes de bancos con fuerte presencia en el sector remarcaron que la industria ya ocupa un lugar central en sus carteras. También coincidieron en que el financiamiento debe mirar más allá de las grandes operadoras y alcanzar a proveedores, contratistas y pymes que necesitan escalar rápido para acompañar el crecimiento
La banca se especializa en energía
Desde Galicia señalaron que energía y oil & gas tienen un peso decisivo dentro del negocio mayorista del banco. Según detalló Ignacio Badaloni, cerca del 30% de esa cartera ya está colocado en ese sector, dentro de un bloque mayorista que representa casi el 60% del total
En Comafi, Jeremías Daniel Maratta sostuvo que energía y minería son hoy un eje estratégico para el país y que las entidades tienen que respaldar ese proceso de inversión. Desde Santander, Roberto Castellino remarcó que el foco no se limita al crédito puntual, sino a un seguimiento integral de la industria con financiamiento local e internacional
Crédito tradicional y herramientas nuevas
Los ejecutivos coincidieron en que el análisis basado solo en balances pasados quedó corto frente a proyectos de gran escala y plazos extensos. Por eso, los bancos están incorporando esquemas que toman en cuenta flujos futuros, contratos adjudicados y la evolución esperada del negocio
Badaloni mencionó soluciones como financiamientos puente, préstamos internacionales y acuerdos comerciales entre productores y traders. También destacó el uso de prepagos y la necesidad de evaluar crediticiamente a la cadena de valor con información del negocio futuro, no solo con el historial contable
Maratta sumó que el leasing gana relevancia porque permite financiar bienes de capital sin afectar de manera directa la liquidez de las empresas, algo clave en una industria intensiva en equipamiento
Una estructura de varias capas
La magnitud de los proyectos energéticos obliga a combinar distintas fuentes de fondos. Castellino explicó que el desarrollo no puede sostenerse con una única vía y que el mercado de capitales, la emisión de bonos y el project finance vuelven a tomar protagonismo en la Argentina
También recordó que desde 2023 se registraron alrededor de 30 emisiones internacionales en las que participaron activamente. Como señal de confianza, mencionó el financiamiento de Vaca Muerta Sur, una obra integrada por varias operadoras por US$2000 millones que recibió una buena respuesta en el mercado internacional
Badaloni agregó que la banca local funciona como puente hacia ese fondeo externo, aunque advirtió que aún queda por resolver el financiamiento de rutas, logística e infraestructura asociada, donde los montos también son elevados
El desafío de las pymes
El impacto más sensible aparece en las pequeñas y medianas empresas que proveen bienes y servicios al sector. Muchas pasaron en poco tiempo de una operación acotada a manejar contratos de gran volumen, con necesidades inmediatas de capital de trabajo y una administración financiera mucho más sofisticada
Castellino definió ese proceso como una crisis de crecimiento: empresas que antes pensaban en el corto plazo ahora deben ordenar su expansión, en muchos casos con ingresos en dólares y necesidades de financiamiento en la misma moneda
Badaloni subrayó que, en los tramos más bajos de la cadena, los bancos también deben cumplir un rol educativo para ayudar a los proveedores a entender las herramientas disponibles y a ordenar su crecimiento. Maratta cerró con una idea central: los proyectos de largo plazo requieren confianza, reglas estables y una visión capaz de transformar recursos en desarrollo real