POSADAS, Misiones.- Pablo Baldoma tiene 40 años, viene del mundo de la tecnología y ahora quiere mover una industria más tradicional: la construcción en madera. A través de Cambium Timber, termina de montar en Gobernador Virasoro, Corrientes, la primera planta local de producción de CLT, paneles de madera laminada cruzada de gran formato y alta resistencia con los que se pueden levantar casas, edificios y escuelas
La inversión prevista ronda los US$20 millones y fue presentada a Leandro Sigman, hijo de Hugo Sigman e integrante de Insud. En esa misma localidad, la familia también tiene forestaciones y dos centrales de energía a biomasa. Para Baldoma, el desafío no es solo industrial: cree que el verdadero reto es crear un mercado que hoy todavía no existe
Un producto de deseo
El CLT ya se usa en otros países en viviendas premium y desarrollos de lujo. Baldoma quiere que en la Argentina deje de asociarse la madera con una solución básica y pase a verse como un material aspiracional, comparable con otros símbolos de diseño y calidad
“No será más barato que la mampostería o el ladrillo”, admitió, aunque asegura que buscará competir en eficiencia y precisión. La planta, según su plan, estaría lista para empezar a producir en diciembre, con la primera producción prevista para fines de 2026 o comienzos de 2027
Del software a la forestoindustria
Nacido en La Plata y egresado de Economía en la UNLP, Baldoma fundó y vendió cinco emprendimientos tecnológicos, el último con base en San Francisco. Tras esa etapa, decidió volver al país y encontró en la forestoindustria una oportunidad para innovar
En un evento por el 80° aniversario de la Asociación Forestal Argentina, en Posadas, compartió escenario con ejecutivos de grandes compañías del sector. Allí explicó que, para él, el negocio no pasa solo por producir madera, sino por resignificarla
“Acá se piensa en la casilla de madera”, sostuvo, y resumió su idea con una consigna propia: “belleza, ciencia, futuro”
Un sector con potencial y trabas
La Argentina cuenta con unas 1.300.000 hectáreas forestadas, pero todavía no logró despegar en la construcción de viviendas y edificios premium con madera, como sí ocurrió en mercados más desarrollados. Tampoco la forestoindustria terminó de atraer las inversiones que prometía el RIGI
En la jornada se mencionaron proyectos ya concretados y otros en evaluación, pero también el contraste con lo ocurrido durante las últimas décadas, cuando muchas inversiones fueron a países vecinos. A la vez, persiste la exportación de rollizos hacia Asia desde puertos del litoral
Pablo Ruival, titular de AFOA, reclamó condiciones de competitividad, infraestructura, logística, seguridad jurídica y un mercado interno capaz de empujar inversiones de escala global
Baldoma dijo que las máquinas para la planta le costaron un 30% más que en Europa por impuestos y logística. Aun así, insiste en que su apuesta va más allá de la fábrica: quiere encontrar una obra icónica que haga que la gente mire, toque y se enamore de la madera
Comparó ese objetivo con el impacto que tuvo la Torre Eiffel sobre el acero y contó que pensó incluso en un obelisco de madera, aunque sigue buscando la idea adecuada. Para eso, visitó más de 30 plantas de CLT en Europa y otros países, en una búsqueda que terminó de convencerlo de que este era el proyecto con el que quería volver a la Argentina
“Quería volver a hacer algo distinto”, resumió. Y dijo que lo que más lo impulsó fue una inconformidad de base con la construcción tradicional: la ve sucia, opaca y poco transparente en costos. Con ese diagnóstico, apuesta a fundar un mercado nuevo