Cuando el resumen de la tarjeta de crédito supera la capacidad de pago, el mínimo aparece como una salida inmediata. Permite evitar el atraso y seguir usando el plástico, pero tiene un costo que suele pasar desapercibido: el saldo que no se cancela se financia y acumula intereses
En general, ese pago suele representar entre 5% y 10% de la deuda total. La tarjeta queda al día, pero el monto restante pasa al mes siguiente y empieza a encarecerse. Si esta modalidad se repite todos los meses, la deuda crece con rapidez y puede volverse mucho más pesada de lo previsto
Cómo se encarece la deuda
El interés aplicado depende del banco, del saldo total y del importe que se haya abonado como mínimo. Según la normativa vigente, la tasa punitoria no puede superar en más de 50% a la tasa compensatoria de la tarjeta. A su vez, la tasa compensatoria por financiar compras no puede exceder en más de 25% las tasas de los préstamos personales sin garantía real
Por eso, aunque el pago mínimo evita consecuencias inmediatas, no resuelve el problema de fondo. En muchos casos, solo posterga la deuda y la hace más cara
Qué conviene hacer para frenar el interés
Si ya se recurrió al mínimo, una opción es hacer pagos parciales antes del próximo vencimiento. Cuanto antes se reduzca el saldo, menor será la base sobre la que se calculan los intereses
Sin adelantos, los intereses se aplican sobre el total durante todo el mes. Con pagos parciales, el monto sobre el que se calcula la deuda baja progresivamente, y el costo financiero se achica
La recomendación más sólida sigue siendo cancelar el total del resumen o, si no es posible, pagar más que el mínimo. También conviene revisar con atención las condiciones de promociones, beneficios y financiamiento antes de usar la tarjeta