La discusión por la propiedad intelectual en semillas volvió a ocupar un lugar central en el agro. Para Juan Farinati, presidente y CEO de Bayer Cono Sur, el debate no se limita al pago de regalías: puede definir el rumbo de la agricultura argentina durante los próximos 30 o 40 años

El directivo planteó que la ley vigente quedó atrasada frente a las necesidades actuales y que la discusión debe pensarse con horizonte 2050 o 2060. También señaló que el país pierde hoy unos US$3000 millones por año solo en soja por no incorporar la última tecnología disponible

Una oportunidad productiva que sigue abierta

Farinati dijo que la Argentina atraviesa un momento favorable para reposicionarse en la producción mundial de alimentos, pero advirtió que eso exige resolver temas estructurales como la propiedad intelectual y la seguridad jurídica

Según su mirada, el agro sigue teniendo un peso decisivo en la economía: mencionó que el 57% de las exportaciones del primer semestre estuvo vinculado con la cadena agroindustrial. Además, citó un estudio de la Fundación FADA que proyecta un salto de 120 o 130 millones de toneladas a cerca de 200 millones si se generan mejores condiciones de competitividad, con un impacto adicional de US$25.000 millones al año en exportaciones

Del costo por hectárea al costo por tonelada

El ejecutivo afirmó que el negocio agropecuario cambió de lógica y que hoy la productividad es más determinante que en el pasado. Explicó que el productor dejó de mirar solo el costo por hectárea y pasó a enfocarse en el costo por tonelada producida

Ese cambio, sostuvo, obliga a revisar decisiones como la fertilización, la genética, el alquiler de campos y la rotación de cultivos. En ese esquema, insistió, la innovación es una condición central para sostener la competitividad

La brecha con Brasil como ejemplo

Farinati citó un estudio de la Bolsa de Comercio de Rosario para ilustrar la distancia entre la Argentina y Brasil en soja. Según explicó, mientras el país vecino elevó cerca de 25% sus rindes en las últimas décadas, la Argentina mejoró menos de 5%

A su entender, esa diferencia refleja la falta de inversión sostenida en genética y biotecnología. Dijo además que, si la Argentina contara con un nivel de tecnología e inversión similar al de Brasil, podría recuperar esos US$3000 millones anuales perdidos en soja

También remarcó que esa cifra corresponde solo a ese cultivo y que el potencial sería mayor si se sumaran otros como trigo, cebada, algodón o poroto

El reclamo por un marco previsible

Para el ejecutivo, dos condiciones resultan decisivas para atraer inversiones al agro argentino: la propiedad intelectual y la seguridad jurídica. Señaló que existen conversaciones para avanzar hacia una normativa más predecible, capaz de estimular inversiones de empresas internacionales y locales

Farinati pidió, además, evitar que el debate se reduzca a una pulseada entre productores y semilleras. A su juicio, lo que está en juego es la capacidad del país para cerrar la brecha tecnológica y volver a captar capital para innovación

De cara a la próxima década, imaginó un escenario en el que la propiedad intelectual ya esté resuelta y exista un mercado con múltiples opciones tecnológicas para el productor. En esa proyección, dijo, el gran desafío sería que la Argentina deje de ser un destino poco atractivo para invertir