Alan Alda convive con el Parkinson desde 2015, cuando recibió el diagnóstico. Tres años después decidió hacerlo público y, desde entonces, habló en varias oportunidades sobre las estrategias que le permiten continuar con su vida y su trabajo
Para el actor, uno de los primeros pasos consiste en aceptar la realidad sin esperar que todo vuelva a ser como antes. Según explicó, asumir lo que ocurre le permite enfrentar las dificultades con mayor claridad
El humor como herramienta
Alda también procura que la enfermedad no ocupe el centro de su identidad. Con ironía, sostiene que el Parkinson no lo define y que apenas representa “un pasatiempo” dentro de su vida
El humor, además, es una de las formas que eligió para atravesar los momentos complejos. Su postura no implica ignorar los obstáculos, sino buscar maneras prácticas de adaptarse a ellos
En 2025 había explicado que casi todos los días encuentra una nueva forma de realizar alguna actividad. Comparó ese proceso con un juego: cuando persevera hasta resolver un problema, la satisfacción transforma una circunstancia difícil en una experiencia gratificante
Una carrera marcada por la adaptación
La capacidad de ajustarse a distintas situaciones también atravesó su extensa trayectoria artística. Hijo del actor Robert Alda, comenzó en Broadway antes de desarrollar una carrera en el cine y la televisión
En 1972 llegó el papel que modificó definitivamente su recorrido profesional: Benjamin Franklin “Hawkeye” Pierce, el cirujano del ejército estadounidense que interpretó durante las 11 temporadas de M.A.S.H
Alda describió al personaje como muy diferente de sí mismo: un hombre mujeriego, aficionado a la bebida y más inclinado a mostrarse como un sabelotodo. El desafío fue incorporar esas características sin perder una parte de su propia personalidad. Por eso resumió su trabajo con una frase: era él dentro del personaje
El valor del vínculo detrás de cámara
La serie también le dejó una enseñanza que excedió la actuación. Alda consideró que la conexión entre las personas era fundamental, incluso durante las largas pausas entre una toma y otra
Mientras el equipo ajustaba la iluminación o modificaba el decorado, los integrantes del elenco solían permanecer juntos durante una o dos horas. Se sentaban en círculo, hacían bromas y compartían risas. Esa cercanía, recordó, también se trasladaba al momento de volver al set
M.A.S.H. permaneció en pantalla hasta 1983 y su episodio final se convirtió en el cierre de temporada más visto en la historia de Estados Unidos. Por su trabajo en la serie, Alda recibió 21 nominaciones a los premios Emmy, tanto por su actuación como por la dirección y los guiones, y obtuvo cinco estatuillas
Un legado que continuó después de Hawkeye
La influencia de Hawkeye Pierce se extendió más allá de la ficción. Alda contó que todavía recibe el reconocimiento de médicos que aseguran haberse inspirado en el personaje para elegir su profesión. Con humor, señaló que ninguno le dijo que la serie lo hubiera impulsado a convertirse en actor
Después de M.A.S.H., dirigió y protagonizó Las cuatro estaciones, estrenada en 1981 y adaptada años más tarde como serie. En 2004 fue nominado al Oscar por su papel en El aviador, dirigida por Martin Scorsese, y posteriormente interpretó al senador Arnold Vinick en The West Wing, actuación por la que consiguió su sexto premio Emmy