Autores e intérpretes: Griselda Siciliani y Carlos Casella. Colaboración en puesta y creación: Ana Frenkel

Colaboración en textos: Guillermo Arengo, Paulina Siciliani y Daniel Cúparo. Dirección musical: Diego Vainer

Músicos: Tomás Carnelli, Santiago Martínez y Valentín Manzoni. Diseño vocal: Pablo A

García. Asistencia coreográfica: Magalí Zato

Iluminación: Gonzalo Córdoba. Vestuario: Pablo Ramírez y Rochas (los músicos)

Escenografía: Alberto Negrín. Sala: La Trastienda (Balcarce 460)

Funciones: jueves, viernes y sábados, a las 20. Duración: 80 minutos

Un reencuentro artístico que se nota

Griselda Siciliani y Carlos Casella se suben a escena como dos viejos cómplices que conocen bien el oficio y también el placer de jugarlo. La sintonía entre ambos sostiene un espectáculo que mezcla teatro, recital y clima de club nocturno, con un tono liviano y disfrutable

La propuesta recupera el espíritu de las boîtes de los años 70: espacios selectos, nocturnos y cargados de misterio, donde convivían la sofisticación, el cabaret y la fiesta. Aquí ese universo aparece actualizado, sin perder su perfume de época

Un repertorio con sorpresas

El show avanza con temas en varios idiomas y cruces inesperados. Abre con “Sesso e samba”, de Tony Effe y Gaia, y cierra con “Ni tú ni nadie”, de Carlos Berlanga y Nacho Canut, popularizada por Alaska y Dinarama. En el recorrido también aparecen once canciones más y un medley de cumbias

Entre los pasajes más logrados están “Believe”, de Cher, versionada como balada por Casella; “Como dos extraños”, a cargo de Siciliani; y “Quiero entrar en tus cosas”, de Daniel Melero, interpretada a dúo, con Siciliani al piano y Casella en la voz principal. Es uno de los puntos más altos de la noche

Una puesta con idea y carácter

La escenografía sorprende desde el inicio con una gran roca que ocupa buena parte del escenario. Más tarde, esa presencia se transforma en una galería de espejos, un guiño directo al imaginario de las boîtes. La solución visual, de Alberto Negrín, le da identidad propia al espectáculo

También se destaca el vestuario de Pablo Ramírez, moderno, elegante y con presencia. Todo acompaña una puesta que busca brillo sin excesos

El costado más divertido

Además de las canciones, Boîte trabaja con el juego del levante, el rechazo y las tensiones de la noche. Allí Siciliani toma la delantera con recursos de comedia que remiten a su personaje en Envidiosa, y encuentra en Tomás “Tommy” Carnelli un socio ideal para los pasajes más desopilantes

Casella, en tanto, domina el terreno vocal con afinación precisa y agudos firmes. El resultado es un espectáculo sencillo, ágil y muy agradable, que se consume con facilidad y deja la sensación de haber pasado un buen rato