Camila Galante forma parte del círculo más cercano de la Scaloneta y convirtió un amor adolescente en un proyecto de vida. Con Leandro Paredes está desde los 14 y 16 años, respectivamente, y juntos atravesaron mudanzas, nacimientos, distancias y una carrera futbolística marcada por cambios constantes

El regreso a casa

Después de varios años viviendo afuera, la familia volvió a instalarse en la Argentina y hoy acompaña la etapa de Paredes en Boca Juniors. La adaptación, cuenta, no fue inmediata, sobre todo para los chicos, aunque la cercanía con abuelos, tíos y amigos terminó pesando más que la mudanza

Para Galante, la familia sigue siendo el centro de todo. Entre sus padres, sus hermanos, su pareja y sus hijos, dice haber encontrado su lugar y su rutina, incluso en medio de una vida que durante mucho tiempo estuvo atravesada por viajes y cambios de país

Una identidad propia

Además de acompañar a su pareja, Galante impulsó su propio emprendimiento de cosmética y skincare. La idea nació de su deseo de tener un proyecto personal y de ocupar su cabeza con algo que sintiera propio. Con ayuda de su hermana, la marca fue creciendo y sumó una línea para hombres que tuvo una buena recepción

La empresaria reconoce que le gusta el universo del cuidado de la piel y que siempre tuvo un coqueta. Aunque no busca una expansión desmedida, sí valora tener un espacio propio que le permita proyectar y despejarse de la dinámica familiar

Maternidad, exposición y vida en pareja

La maternidad ocupa un lugar central en su historia. Es madre de tres hijos y asegura que ese rol es el que más la representa. También admite que muchas decisiones de la familia se organizan en función de los chicos, desde la rutina escolar hasta los viajes y las visitas al estadio

La exposición pública, en cambio, tiene su costado incómodo. Galante prefiere mantenerse al margen de las polémicas y no alimentar el ruido de las redes. Dice que intenta proteger a sus hijos de esa presión y sostener en casa un clima de tranquilidad

Con Paredes, asegura que la clave es la compañía mutua. Se conocen desde chicos, crecieron juntos y aprendieron a adaptarse a cada etapa. Entre peleas, reconciliaciones y proyectos compartidos, sigue apostando a la vida en común. Y, si se trata de futuro, no descarta sumar un integrante más a la familia