Iara Weich eligió mantenerse lejos del foco público, aun siendo hija de una de las figuras más conocidas de la televisión argentina. Durante años buscó su rumbo y transitó por Medicina, Administración de Empresas y Publicidad, sin sentirse del todo identificada con ninguna de esas opciones
El giro llegó después de la pandemia
Tras el coronavirus, advirtió que la relación con la ropa estaba cambiando y que crecían las búsquedas por prendas más duraderas. En ese contexto, organizó junto a una amiga una feria americana para vender ropa que ya no usaban
La respuesta fue tan buena que empezaron a sumar prendas de amigos, familiares y conocidos, siempre a cambio de un porcentaje de las ventas. Con el tiempo, la propuesta se ordenó mejor, pasó por la etapa de showroom y terminó convirtiéndose en una marca propia
Selección cuidada y expansión
Uno de los puntos centrales del proyecto fue filtrar cada prenda antes de incorporarla. Evaluaban el estado, el estilo y la vigencia de cada pieza para ofrecer una selección más cuidada
Con el crecimiento del emprendimiento, también cambiaron el de las marcas que comercializan: dejaron de enfocarse en firmas nacionales y pasaron a sumar etiquetas internacionales como Prada, Gucci y Dolce & Gabbana. El objetivo sigue siendo darle una nueva vida a la ropa y evitar que termine descartada
El proyecto se llama Bunker y hoy tiene dos locales físicos, uno en Argentina y otro en España, además de venta online y una comunidad que supera los 124 mil seguidores en redes sociales
El rol de Iara dentro del equipo
Aunque evita exponerse en redes, sus socias destacaron su participación diaria en el emprendimiento. La describieron como la más ordenada del grupo, encargada de los números, el control de pedidos y distintas tareas operativas
También señalaron que cumple un rol versátil dentro del trabajo cotidiano: puede responder mails, revisar el sistema de gestión, comprar ropa o encargarse de tareas administrativas. Según sus socias, está siempre presente y comprometida con el proyecto