Emilia Attias volvió sobre una de las historias más comentadas de su vida personal: su relación con Julio Mario Sibara, conocido como Turco Naim. A dos años de la separación, repasó el comienzo del vínculo, las críticas por la diferencia de edad y el proceso que la llevó a poner fin a la pareja

Un encuentro que la marcó

La actriz recordó que lo vio por primera vez en una fiesta electrónica cuando tenía 15 años. Según contó, quedó impactada desde ese momento y sintió una atracción inmediata. Aunque en ese primer cruce no hablaron, aseguró que la impresión fue muy fuerte

Tiempo después coincidieron en una cámara oculta de Videomatch, y ella decidió dar el primer paso. Explicó que, pese a la resistencia inicial de él por la edad, insistió porque estaba convencida de lo que sentía

Attias también contó que Naim dudaba de sus intenciones y temía involucrarse de verdad. Sin embargo, ella sostuvo desde el comienzo que sabía lo que quería y que, si dejaba de querer estar allí, lo diría con honestidad

Un vínculo discutido pero sostenido

La relación se hizo pública y quedó expuesta a cuestionamientos por la diferencia de 21 años. También hubo objeciones dentro de su entorno familiar, aunque con el tiempo terminaron aceptando su decisión

Cuatro años después de convertirse en novios, se casaron por iniciativa de ella. La ceremonia incluyó un casamiento civil, otro religioso y una celebración vinculada al candomblé en una playa del norte de Brasil, frente a un grupo reducido de invitados

La actriz afirmó que ese ritual fortaleció todavía más la relación y que, en ese momento, sentían un amor suficiente como para dar ese paso

Las grietas y la decisión final

En la entrevista, Attias también habló del momento en que empezó a notar un desgaste en la pareja. Dijo que comenzaron a alejarse por diferencias en necesidades y maneras de ver las cosas, hasta llegar a una desconexión que afectó la convivencia

Señaló que dejó de sentirse escuchada y validada, y que atravesó un proceso personal profundo antes de decidir separarse. Según explicó, la decisión no fue impulsiva ni sorpresiva, sino el resultado de muchas conversaciones y de aceptar que ya no había una salida común

Attias remarcó que tenía una hija, Gina, y que eso también influyó en su mirada sobre la ruptura. No quería que creciera creyendo que una relación de padres distantes y enojados era una forma de amor