Gustavo Santaolalla presentó Ronroco Tour en el Teatro Colón, acompañado por Javier Casalla, Barbarita Palacios, Nicolás Rainone y Santiago Carregal. El concierto recibió una valoración muy positiva
La presentación estuvo dedicada a Jaime Torres, el charanguista tucumano fallecido que había participado en el álbum Ronroco, editado en 1998. Santaolalla registró aquel trabajo prácticamente solo, con la colaboración de Aníbal Kerpel y el apoyo de Torres
El espectáculo forma parte de una gira que comenzó tiempo atrás y que actualmente atraviesa su etapa sudamericana. En ella, Santaolalla revisita el material de aquel disco con la experiencia acumulada durante más de dos décadas
El músico, radicado desde hace décadas en Los Ángeles, reunió en el escenario distintas etapas de su recorrido: sus comienzos rockeros con Arco Iris, su trabajo junto a León Gieco en De Ushuaia a La Quiaca, su interés por los folclores, la música de cámara y su extensa labor como compositor para cine y televisión
El repertorio combinó piezas de Ronroco con composiciones de otros momentos de su carrera. Sonaron “Way Up”, “Gaucho”, “Coyita”, “Del pago”, “Iguazú”, “Zenda” y “Lela”, además de “De Ushuaia a La Quiaca” y “Canto en la rama”, instancia en la que Santaolalla también cantó
La lista incluyó, además, una suite de la banda sonora de The Last of Us y el tema principal de la película Secreto en la montaña, obra por la que obtuvo uno de sus dos premios Oscar
Santaolalla se presentó rodeado de un cuarteto versátil, cuyos integrantes alternaron entre guitarras, charangos, ronrocos, violín, viola, cello, teclados, arpa y distintas percusiones. El propio músico sumó instrumentos menos habituales, como un largo tubo de PVC utilizado a modo de trompeta
El resultado fue un concierto de espíritu folclórico, aunque atravesado por múltiples influencias. La música del noroeste argentino funcionó como uno de sus ejes, pero el espectáculo también reflejó su experiencia internacional, su sensibilidad cinematográfica y su manera personal de enlazar composiciones de épocas diferentes
En el Teatro Colón, esas dimensiones convivieron dentro de un lenguaje reconocible: solemne por momentos, cercano a lo religioso en otros, atravesado por huaynos y por una marcada vocación de música incidental. Santaolalla construyó así una presentación en la que cada obra formó parte de un mismo relato sonoro